Dos cartas de los lectores

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Respetemos la lengua latina

De vez en cuando aparecen frases latinas en titulares o como citas cultas empedrando algún artículo como para dar realce a lo que se dice o se caracteriza. Pero lamentablemente no se respetan las reglas de una gramática muy exigente (tanto su morfología como su sintaxis), con lo cual el uso de las expresiones latinas lo que hace es mostrar más la ignorancia de quien las utiliza. Pondré un par de ejemplos.

Apareció el 15 de enero una nota sobre una exposición titulada “Altera pontis” que, según el autor de la nota, quiere significar “Puente con el otro”. Pero tal como está lo que significa es “La otra del puente”. Para significar lo que quiere el señor Dussan, debería decir “Pons ad alterum” o algo semejante. Me admira que se utilicen expresiones latinas sin tener para nada en cuenta la corrección y el respeto que merece una lengua tan culta.

El otro caso es el de una emisora muy culta, de una conocida universidad, que utiliza como título de un programa la expresión “Ars sonorus”, que es como decir, por ejemplo, “hombre mala”. La palabra latina “ars” es femenina, por lo tanto el adjetivo que la califica debe ser no “sonorus”, que es masculino, sino “sonora”, que es el adjetivo correspondiente.

Francisco Tostón de la Calle

A veces con dolor, a veces con esperanza

Soy un colombiano que, a veces con dolor, a veces con una luz de esperanza, sigue con frecuencia y desde la distancia los acontecimientos del país. Al conocer que el Eln se atribuyó el más reciente ataque con carro bomba en la Escuela de Policía, el desconcierto y la desilusión me invadieron. ¿En verdad hicieron eso? ¿Acaso se puede ser más torpe, estúpido e irracional? Eso, por no hablar de su desprecio a la vida humana, su cinismo e insensibilidad. A los familiares de las víctimas, todo mi respeto y mi más profunda solidaridad. Ahora bien: uno entiende que en una confrontación un grupo realice acciones violentas para favorecer sus intereses. ¿Pero quién las hace para favorecer los intereses del enemigo? En medio de este panorama, que hoy luce bien complejo, quiero pensar que hay un sector creciente de colombianos que no nos dejaremos manipular ni mucho menos arrinconar por quienes promueven la violencia desde distintas orillas como salida política. No podemos continuar asediados por unos bandos guerreristas (esos sí, polarizantes y amenazantes) dispuestos a lo que sea con tal de defender sus intereses. La sociedad colombiana, los miembros del Ejército y la Policía, sus familiares y en especial los indolentes, debemos todos reaccionar, despertar de nuestro letargo, mantener nuestros esfuerzos y convencernos de una vez por todas de que en el fondo la paz interesa a todos y que el mejor camino para preservar lo que aún queda de ella es la salida negociada. “Más balas y más plomo”, como gritan algunos exaltados enceguecidos, solo alimentarán el dolor y el resentimiento de sus corazones, así como el escepticismo de quienes aún soñamos con ayudar a construir un país mejor y por mejores vías.

David Arias

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