Dos cartas de los lectores

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Paradoja colombiana

Qué paradoja la que vive Colombia con múltiples problemas internos, como lo acontecido en Istmina y otros municipios del departamento del Chocó, cuyos habitantes viven una tragedia (a causa de factores climáticos) con pérdida de casas, comercio con mercancía dañada y con el barro hasta el cuello en el mismo día que el Gobierno colombiano juega a la guerra con el hermano país de Venezuela, dizque por la dura situación de su población, ofreciendo a la vez una tremenda fiesta con numerosos conjuntos musicales y artistas exclusivos. A la fecha no se entiende el motivo de este grotesco show con la presencia de congresistas y altos jerarcas políticos camuflados. Lo que se presenta en simultánea con la triste situación de hambre de los niños de La Guajira, los miles de afectados por Hidroituango, 13 millones de colombianos en la línea de pobreza y la profunda impunidad de la corrupción política. Qué vaina que el Gobierno esté dedicado a sus ambiciones y rencillas personales y le dedique millones de dólares a lo bélico en vez de destinar estos enormes recursos para solucionar algunos de los múltiples problemas que agobian a nuestro país.

Carlos Roberto Riaño Sanabria

Nefasta iniciativa

La insólita propuesta de Edward Rodríguez, representante a la Cámara, de sancionar al docente que haga proselitismo político (no precisa si de izquierda o de derecha) en la clase despierta la memoria de Paulo Freire, el más insigne pensador de la pedagogía en América Latina en el siglo XX. Decía Freire que la educación, pública o privada, debe ser “política”.

Pero Freire no pensaba en términos de proselitismo ni dogmas, sino de “concienciación”. Esa sugerencia de Freire algo tuvo que ver en la última reforma de los contenidos de la prueba de Estado Saber (Icfes), particularmente en la fusión de la prueba de lenguaje y filosofía, que pasó a llamarse “lectura crítica”. A fin de que los estudiantes aprendan a hacer lectura dialéctica de la realidad, desde la comprensión, la argumentación, la interpretación y la proposición. Quiere esto decir que la persona no solo tenga cabeza para formular problemas, sino también para ser propositivo.

De nuevo, vuelve a ser sana la invitación de la senadora María Fernanda Cabal de que “estudien, vagos”. En ese sentido, el representante Rodríguez debe más bien estudiar los problemas de la región que representa a fin de aportar soluciones, en razón de que la iniciativa que pretende llevar a discusión en el Congreso es un verdadero despropósito.

Donaldo Mendoza, Popayán

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