Dos cartas de los lectores

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Nada peor que una guerra

Siempre leo con placer, apoyándolos, en el diario El Espectador, los escritos de Julio César Londoño, pero el denominado “Hay cosas peores que la guerra” (2 de febrero de 2019) desde el título me causó escalofrío y pienso que al considerarlo así, el ilustre periodista se puso, no hay duda, sin quererlo, al lado de los ciudadanos presidentes Trump, Bolsonaro y Duque.

Una invasión militar a Venezuela, que terminaría en guerra, destruiría lo logrado por ese país, luego vendrían a reconstruirla las empresas multinacionales norteamericanas, como ocurrió en Irak y otros países, algo recordado en estos días por la película El vicepresidente, presentada en salas de cine, porque se trata es de negocios y eso del humanismo no es más que puro cuento, como alguien dijera, contado por un soberbio rebosante de ruido y furia.

Colombia aportaría muchos cadáveres y numerosas ruinas; además, se entronizaría en todo el territorio de América Latina una feroz y peligrosa derecha.

Que todos los dioses nos liberen de tanto mal.

Emiro Guerrero.

Los partidos se reestructuran con listas cerradas

Probado ya está, por la experiencia obtenida en Colombia, que las listas abiertas lo que resultan generando es una confrontación individualista de matices y apetitos muy personales, trayendo consigo “nueveabrileños” a las organizaciones partidistas, pues los votos se resultan atomizando en mucho “caudillo”. Lo lógico y sano, como diría Aristóteles, es el justo medio, que es la lista cerrada, donde todos los de la lista trabajan a brazo partido por el colectivo. Todos ayudan y gestionan para que la lista obtenga muchos votos.

Afortunadamente los partidos que son conscientes y claros con los ambientes de corrupción la utilizarán, elevando así su democracia interna, como en el pasado ha sucedido con distinguidas organizaciones políticas, donde han logrado éxitos señeros. La lista cerrada fomenta el trabajo en equipo. Ya la propaganda no es “Vote por mí”, sino: “Votando por mí está votando por todos mis compañeros de lista”. Aquí sí hay prevalencia del interés de un colectivo que le quiere servir al país, no servirse de él.

Es de lamentar, para los ciudadanos interesados en la calidad de la democracia, que no se hayan aprobado con carácter obligatorio para todos los partidos las listas cerradas en los comicios del 2019, donde se elegirán diputados, concejales y miembros de las Juntas Administradoras Locales.

Rogelio Vallejo Obando.

Envíe sus cartas a lector@elespectador.com.

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