Dos cartas de los lectores

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Tantos ladrones de cuello blanco

Se habla mucho de la lucha contra la corrupción, pero es muy poco lo que se hace. Hace poco escuché en las noticias que empezó la extinción de dominio al exalcalde de Chía Guillermo Varela Romero por bienes avaluados en $11.000 millones, quien poco antes de terminar su mandato firmó un contrato por $19.000 millones y el dinero se consignó en una cuenta en EE. UU. que pertenecía a una empresa diferente a la del contrato.

Seguramente el juez de turno le dará la casa por cárcel porque no es peligro para la sociedad, después de haber robado al municipio y seguramente eliminar muchos programas sociales.

Se habló de la publicación de la declaración de renta de los funcionarios públicos, pero hasta la fecha son muy pocos los alcaldes y gobernadores que la han hecho pública, ¿hasta cuándo hay plazo?

Seguramente esperarán a terminar el mandato, o nunca la presentarán para poder hacer los “negocios de siempre”.

Debería darse un plazo definido (tres meses) y, si no se ha presentado la declaración, declarar insubsistente al funcionario y que le den el cargo al que ocupó el segundo puesto en la votación.

La corrupción hay que arrancarla de raíz. Ya los colombianos estamos hastiados de ver tantos ladrones de cuello blanco que después se van a disfrutar del dinero que hemos pagado con tanto sacrificio, en vez de estar en una cárcel, sin privilegios y mezclados con otros presidiarios, como debería ser.

Carmen Maldonado

El leve suspiro que es la vida

Nos creemos fuertes, robles con tallo de acero e invencibles. Pero nada de eso es cierto, somos más frágiles que un diente de león en medio de una tormenta. Creemos que la juventud y la belleza serán para siempre, nos autodenominamos el centro del universo y la ambición corroe nuestros corazones.

Nadie piensa en nadie hasta que sucede lo inevitable, hasta que nos damos cuenta de que no estamos hechos de hojalata sino de carne, huesos y alma; queremos entonces que todo pase, que la vida vuelva a la normalidad. ¿Cuál normalidad? Esta es la realidad, la que todos nosotros hemos construido a diario. Hemos sido soeces con el mundo, con la vida ajena, con el cielo, con los mares y hasta con nosotros mismos. ¿Qué derecho tenemos de reclamar ahora? Este es otro hito que será parte de los libros de historia, donde fuimos nosotros los únicos responsables, donde no importaron las fronteras ni la raza, donde el miedo expuso lo peor y mejor de cada uno.

Hoy nos damos cuenta de que solo estamos de paso, que la vida es frágil, pero el mundo sigue girando después de todo.

Marggie Lisbey Ramírez Orozco

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