Publicidad

Dos cartas sobre el plebiscito

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Hablando de plebiscitos

¿Por qué no proponemos que Santos someta a plebiscito el decreto para aumentar el salario de los congresistas? Una pregunta simple: ¿Está de acuerdo con el decreto: sí o no?

Además, si las Farc dicen que no van a hacer la guerra a pesar del no, ¿por qué no nos ahorramos la platica del plebiscito si ya no habrá guerra urbana ni van a subir los impuestos para financiar la guerra?

¿Un Brexit colombiano?

Aquí se corre el riesgo del Brexit si no apoyamos al presidente Santos.

La exagerada libertad de expresión que ha caracterizado a este Gobierno, que ha permitido una oposición que linda con la subversión, no obstante este país ser vecino de gobiernos que se empecinan en montar regímenes dictatoriales, es un ejemplo para el mundo en cuanto que, entre miles de otras cosas, podemos mostrar que aquí reconocemos los derechos fundamentales y poseemos instrumentos legales para hacerlos valer dentro de una inigualable división de poderes cuyo acontecer democrático está garantizando el respeto a la dignidad de nuestros conciudadanos.

Lo que debemos preguntarnos, partiendo del hecho cierto de que las Farc cultivan coca, es quién la mercadea, quién corrompe a las entidades del Estado para lograr su tráfico, quiénes la consumen y quiénes, además de la Farc, reciben el dinero.

¿A quiénes les interesa que las Farc no se extingan? Recuerde que las Farc tienen ejército, son ejército subversivo.

Y con el deseo de que la guerra persista estamos prometiendo votar por el No cuando firmamos los pliegos de la “resistencia civil” sin caer en cuenta de que lo que estamos haciendo es entregando la lista de nuestros hijos para que siga la guerra, para que mueran en ella mientras que los promotores de esa “resistencia civil” mantienen a sus hijos a buen recaudo, en las mejores universidades, en los más altos puestos o haciendo los mejores negocios, de espaldas a los muertos y al quejido amortajado de las madres de esa carne de cañón del pueblo que seguirá muriendo mientras los opositores del proceso de paz procurarán subir a cabestrear al Estado montando en la Presidencia a un hijo de la caverna.

¿Por qué será que las penas creadas para los guerrilleros son blandas? Por la misma razón por la cual a un general de la Policía lo mataron en el departamento de Nariño porque andaba en zona de guerra montado en una camionetita ordinaria, sin blindaje alguno, porque los millones de dólares destinados a acabar con los guerrilleros se han utilizado cubriendo otros frentes y no dotando a la Policía ni al Ejército de lo necesario para derrotarla. Al no poder el Ejército y la Policía derrotar a esta guerrilla, al tener un presidente de Colombia que sentarse a la mesa a negociar, ¿será que puede decretar penas de 50 años contra sus voluntarios interlocutores? ¿Recuerda Ud. cuando el señor expresidente Uribe tuvo que ofrecer senados y cámaras a dedo que la Corte Constitucional no le avaló?

Durante décadas hemos invitado a las Farc a cambiar balas por votos y a esto hemos llegado. ¿Cuál es la razón para que un bloque de colombianos le haga la guerra a esa invitación?

Y otra cosa, antes de que se me olvide. Los opositores al proceso de paz no están de acuerdo con la llegada de las Farc al Congreso de la República para evitar que les destape sus malos procederes.

Si queremos derrotar a los guerreristas, si queremos acabar con la guerra, debemos hablar así, bien claro, para que todos entiendan.

Envíe sus cartas a lector@elespectador.com.

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido