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Dos cartas de los lectores

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Ingratitud

Las coincidencias que tiene la historia de este país. En la semana de recordación de la toma del Palacio de Justicia, donde sacrificaron a una Corte Suprema ejemplar y digna de emular, se presenta la primera rotación en la presidencia de la JEP. Esta dañina polarización que está desangrando este país impide ponderar y resaltar lo que significó la labor de Patricia Linares en la implementación de los primeros pasos de la justicia restaurativa en la estructura jurídica del país. El sacrificio personal y de seguridad, la serenidad y ponderación con que afrontó los feroces ataques de los contradictores del proceso de paz, la enseñanza en la solidez de su argumentación jurídica sin dejarse deslumbrar por los reflectores y micrófonos, la defensa clara y oportuna de las actuaciones jurídicas, libre de la presión mediática, y todo aquello que permite entregar a otro gran jurista el timón de un barco que siempre navegará en el mar de tempestades características de los intereses mezquinos de propios y ajenos, incluyendo las vanidades enquistadas en sus colegas de otras jurisdicciones.

Solo cuando empiecen a producirse los resultados de los primeros casos y luego de que la solidez del trabajo de sus otros colegas lleve a la JEP al estado a que está llamada en la pacificación de este país, se recordará que no fueron necesarias las “acostumbradas” rondas de homenajes para decirle gracias a quien devolvió la majestad de la magistratura y se hizo digna de llamarla su señoría.

Édgar Fernando Serrano

Sobre la marihuana recreativa y el Congreso

Desde los años 60, en la universidad en Estados Unidos, en momentos definitivos contra la guerra de Vietnam, empecé a fumar marihuana. Han pasado más de 40 años y no he dejado de hacerlo.

Jamás la marihuana me llevó al consumo de otras drogas; todo lo contrario, me ha impulsado a diálogos y reflexiones importantes sobre la guerra en Colombia, una guerra que tantos en el Congreso, como el señor Álvaro Uribe, niegan.

No solo he mostrado mi obra fotográfica de más de 20 años en Colombia y otros lugares del mundo, sino que además tengo una fundación que otorga becas a jóvenes de zonas rurales del país olvidadas por el Estado colombiano.

Me indignan estas posturas prohibicionistas y reaccionarias del partido Centro Democrático.

¿Cuándo será que los moralistas del Congreso aprenderán a diferenciar entre las drogas procesadas que sí matan y aquello que la naturaleza nos ha brindado?

Juan Manuel Echavarría.

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