Dos cartas sobre la señorita Colombia y un editorial

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Sobre la señorita Colombia y un editorial (I)

De conformidad a lo leído en el editorial “De reinas y prejuicios”:

“Activistas trans llevan años alzando la voz, exigiendo su reconocimiento, educando al público y pidiendo derechos mínimos, justos”.

Debo aclarar que las activistas trans no han luchado de manera independiente en el reconocimiento de derechos; es decir, el panorama es mucho más extenso, y en este han interferido: mujeres que no son trans (feminismo) y diferentes sectores LGBQ.

Por ello, referir que es solo el activismo de las personas trans el que educa en temas trans es falso.

Por otra parte, celebro que El Espectador muestre posiciones claras frente a la discriminación, que, a mi parecer, no es una discriminación como cualquier otra.

Marco Antonio Ruiz Nieves. Abogado, activista LGBQ y defensor de DD. HH.

Sobre la señorita Colombia y un editorial (II)

Para empezar quiero ratificarlos y comparto que los reinados están caducos, pero así mismo debo confesarles que me enteré de que hubo nueva reina en Colombia a través de este editorial, y es muy llamativo que ustedes mismos concluyan la reflexión muy preocupados sobre la imagen que dará Colombia en el mundo a través Miss Universo.

Con las ideas que pueda decir una joven de 20 años podemos estar de acuerdo o no, pero atribuirle de manera soslayada que es una violenta, que por ese tipo de comentarios la expectativa de vida de “los, las o les” trans es de 35 años o, peor, que se inventen deliberadamente palabras como “transfóbico” me parece bajo, ideologizado y oportunista.

Hay que valorar la valentía de la reina española, pero hay que partir de la base de que es ella quien pone la discusión sobre la mesa y como ustedes muy bien dicen: por supuesto que las opiniones pueden expresarse en público, pero la libertad de expresión no presupone la ausencia de respuestas, críticas y consecuencias, siempre y cuando se hagan en el mismo ámbito. Entonces, [Ponce] tiene todo el derecho de difundir sus ideas, pero, por eso mismo, debe soportar los reclamos que estas generen.

El respeto hacia todo tipo de personas es una lucha permanente, pero desconocer que la discusión está sobre la mesa y decir que quien tenga críticas o reflexiones sea un “transfóbico” sí es dictatorial. El tema es más amplio a la simplificación de “respeto pero no comparto”. ¿Cabe alguna reflexión más, por ejemplo, acerca de las atletas trans que no dan oportunidad de ganar a las “mujeres que nacen mujeres”?.

Lucas Roldán Ruiz.

Envíe sus cartas a lector@elespectador.com.

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