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Un evidente malestar se ve en Inglaterra y Francia, en las clases desfavorecidas de la población, pues están reclamando abiertamente a sus gobiernos que no los han tenido en cuenta en las reformas efectuadas y continúan padeciendo hambre y necesidades de diversa índole.
En Francia, cuna de la Revolución Francesa que hizo cambios profundos en la sociedad, el movimiento de los “chalecos amarillos” ha puesto a temblar a la clase dirigente de este país, reclamando que en los cambios que lidera el presidente Emmanuel Macron los tengan en cuenta y no solamente se hagan reformas institucionales favoreciendo a los más ricos.
Las violentas protestas que se han presentado llevaron a que el presidente Macron empezara a atender los justos reclamos y echó para atrás el aumento de los combustibles que afectaba sensiblemente a los campesinos de Francia, y por otro lado aumentó en 100 euros el salario de los trabajadores.
No obstante la flexibilidad del gobierno tomando estas medidas, el movimiento de los “chalecos amarillos” continúa sin tener a la vista dirigentes que manejen la revuelta, que hace pensar que el fenómeno social es más profundo, y, por lo tanto, esta situación preocupa al gobierno de Emmanuel Macron y la clase dirigente que ha recibido enormes beneficios no solo de este gobierno, sino de muchos gobiernos anteriores.
El caso de Inglaterra se parece mucho al francés, pues es precisamente la clase pobre la que demanda del gobierno de Theresa May mayor atención a sus necesidades prioritarias, y por ello en el evento de realizarse una votación para salir de la Unión Europea lo pensarían más fríamente y votarían en contra.
Ayer votaron apoyando el brexit, esto es, salir de la Unión Europea, pero hoy presienten que esa salida les quitaría muchos beneficios económicos y culturales, sobre todo a los jóvenes. Ven palpablemente que en caso de salir los negocios se mejorarían para los empresarios que están en la cúpula, pero ellos como pueblo raso tendrían las de perder. Analizan que las promesas que les ha hecho la primera ministra Theresa May son vacías, que no tienen fundamento real.
En Inglaterra existe el pueblo de Sunderland, que es como nuestro departamento de Chocó colombiano, que padece muchas necesidades, pero por estar en la periferia el gobierno central poca atención le dispensa.
Luis Castellanos García. Bogotá.