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El nuevo gabinete

Cartas de los lectores
05 de septiembre de 2012 – 05:49 p. m.

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Con respecto a la nómina para el segundo tiempo del partido del presidente Santos, me parece que lo que hizo, haciendo la analogía con un equipo de fútbol, es poner de delanteros a los defensas y poner a tapar a alguien del mediocampo. Cambio como tal no hubo, lo que sí se nota es que hay gente que sabe hacer de todo.

Por ejemplo, el ministro Renjifo duró cuatro meses como ministro del Interior y ahora pasa a Minas. Me pregunto qué sabe este señor de minas. ¿Y qué hizo en el Ministerio del Interior? ¿Pensaba hacer algo? ¿En cuánto tiempo? El nuevo ministro continuará los planes de éste o traerá unos nuevos?

El ministro Carrillo viene de una oficina dizque para defender al Estado. Caben las mismas preguntas de arriba.

En cuanto al “nuevo” ministro de Hacienda, Cárdenas, somos tan desmemoriados. Ya olvidamos lo que hizo en el Mintransporte cuando negoció Dragacol. Le regaló al proveedor no sé cuánta plata, hubo funcionarios suyos sancionados, pero él pasó indemne. Luego estuvo en un “think tank” y acá está de nuevo. Lo que rescato es que quedó en proceso la negociación con Cerro Matoso y si no seguro, se repetiría lo de Dragacol.

Algo atractivo debe tener este ministro Cárdenas, que siempre se hace presente en todo lado.

Pasando al nuevo ministro de Salud, que se despidió de El Espectador, me parece un buen columnista, pero dudo que sepa de salud para hacer lo que se requiere en ese ministerio. Lo que me pregunto es ¿qué hace que una persona decida aceptar un cargo para el que no tiene las calificaciones? ¿Será que en este país sólo hay economistas para los cargos? ¿Para este ministerio estaría mejor calificado alguien que sepa de gerencia, pero también de medicina y de economía? ¿Lo está el nuevo ministro? Y de nuevo las preguntas de arriba: ¿Cuánto duró la ministra Londoño? ¿Qué hizo? Lo mismo aplica para el ministro anterior, que ahora está en el DNP, creo.

Luego de estas reflexiones me pregunto si quizás estoy haciendo las preguntas erradas. De repente el saber del tema medular de una actividad es irrelevante para desempeñarla.

Del gobierno anterior, ni hablar. Porque aparte de que los que hacían el trabajo desconocían cómo hacerlo, se quedaron todo el partido ahondando los problemas (ejemplo el de Andrés Uriel Gallego).

William Peña. Bogotá.

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