Publicidad

¡El país de las maravillas!

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

María empezaba a cansarse de estar en la sala de espera de la comisaría de familia local, con un niño en sus brazos y otro saltando por todos lados en casa de la vecina que se ofreció a cuidarlo mientras ella realizaba tan importante trámite.

Ese quien fue en un tiempo el protagonista de su idealización la tenía hoy enfrentando la realidad que una madre soltera debe pasar en el país de las maravillas. Después de una larga charla con el defensor en la que ella contuvo su roto corazón, esperanzada en poder asegurar el bienestar de sus hijos, firmó un documento que la llevaría a conocer la cadena perpetua estando en libertad.

Sus ojos se iluminaron puesto que, según la ley, en ese documento quedó plasmado que el 50 % de los gastos de sus hijos estarían cubiertos; su mente, más que razonar, solo podía sacar cálculos para que su salario alcanzara a fin de mes. Todo quedo firmado ese 8 de julio de 2021.

La ilusión de que las cosas serían diferentes la mantenía motivada; sin embargo, ese poético documento se fue extinguiendo de la misma manera como se consume un papel con una pequeña llama.

Los meses pasaron y María debía sortear los días entre comer al despertar para tener fuerzas o comer en la noche y no morir mientras dormía. Sus senos consumidos y lánguidos eran la única fuente de alimento de su pequeña criatura y sus manos veinteañeras de uñas frágiles y piel seca escondían un tono pálido propio de la falta de comida.

No podía ser peor; sin embargo, tal como caen las hojas en el guayacán en verano, así mismo empezaron a caer sobre los hombros de María todas y cada una de las necesidades de sus hijos que con manos vacías no podía sortear.

El país de las maravillas dejó a María sin televisión, pero le dio un sofá en palco oro para que presenciara cómo su expareja alardeaba de su nueva vida, llena de lujos y sin compromiso, en un país donde se desaparecen los bienes, te declaras insolvente y tus amigos prestan sus cuentas para recibir el dinero sin ser reportado.

Hoy María sigue caminando con apuro cada tarde a recibir dos pequeñas sonrisas con bigote de Bienestarina, mientras el país de las maravillas sirve faisán ahumado al narciso protagonista del pasado.

Yury González Arrieta. Madre soltera.

Envíe sus cartas a lector@elespectador.com

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido