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Cuando el presidente Gustavo Petro adoptó “Cambio por la vida” como tema de campaña, estaba expresando su visión sobre cómo cambiar todo un país. Ahora intentará transformar sus palabras en hechos.
No tendrá éxito, admite abiertamente, sin ayuda. Es posible que un ejemplo de esa ayuda provenga de una asesora clave, la economista ítalo-estadounidense Mariana Mazzucato, a quien se menciona a menudo como candidata al Premio Nobel.
Es probable que el pensamiento de esta economista ocupe un lugar central en su posición, que desde el principio se refirió al futuro de Colombia con un rol estatal destacado en la conducción de la economía nacional de este país. En sus libros, ella recomienda políticas basadas en su investigación que muestran hasta qué punto los audaces éxitos del sector privado han sido financiados por el Estado. Ella ilustra e ilumina sus argumentos con referencias a Silicon Valley, siendo su caso de estudio favorito el iPhone, producto, dice, de una paciente inversión financiada por el Estado.
Mazzucato cree que hemos perdido la noción que define lo que tiene valor. Una élite económica estrecha no es creadora de riqueza. En pocas palabras, nuestra perspectiva tradicional confunde precio con valor, lo que significa que los bienes sociales solo se intercambian por su costo y no por su beneficio.
Por lo tanto, su trabajo apunta a distinguir la creación de valor de la extracción de valor, siendo esta última generalmente vista a través del concepto de “renta”. Ella demuestra que el valor a menudo se vincula con lo que se ha “financiarizado”.
En la actualidad, muchas empresas se concentran más en la ingeniería de sus configuraciones fiscales que en la ingeniería de nuevos productos. Durante los últimos 20 años se ha gastado más dinero en recompra de acciones que en investigación y desarrollo.
Los problemas actuales de Colombia deben entenderse en este contexto. Los salarios se han estancado para la mayoría de los colombianos, quienes no han visto ninguna mejora en el nivel de vida. Una élite rica ha acumulado más y más mientras contribuía a destruir el planeta. Mazzucato y el presidente se proponen cambiar la situación.
A veces a Mazzucato se le tacha de izquierdista. Sin embargo, ella ha criticado abiertamente a los gobiernos de izquierda por ignorar la creación de riqueza. De hecho, se ha desempeñado como consultora para muchos gobiernos europeos conservadores. Su consejo es siempre usar el inmenso poder del gobierno para dar forma a mercados que puedan rehacer el capitalismo, con miras a fortalecer beneficios públicos en lugar de privados.
Tomás N. Thompson.
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