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Una delicia de lectura el artículo del lunes festivo en El Espectador, “El último figurativo”. Mucho me había sorprendido la pobreza de lo poco que se había escrito en nuestro país sobre Lucian Freud a raíz de su muerte.
Me es grato saber que se estaba preparando algo muy bueno. De verdad felicitaciones, un artículo bien escrito, con detalles y comentarios sobre su obra, verdaderamente importantes. Por ejemplo, el hecho de saber que se podía tomar un año con casi dos sesiones mensuales para realizar un retrato y aprender que este dedicado ejercicio dejó además un texto como El hombre con bufanda azul. Dan muchas ganas de leerlo. Lo anterior sin dejar pasar la calidad de la reproducción que hace El Espectador de uno de sus cuadros. Realmente sobresaliente teniendo en cuenta que se hace en papel periódico y no para una publicación especializada. Chapeau por esa también.
Y por último un descubrimiento (para mí por lo menos), no menor, y es el nombre de Patricia Correa como comentarista de arte y artista plástica, pues gracias a la dirección web que aparece junto a su nombre, encontré una pintora de las mejores calidades. En hora buena.
Enrique Uribe Botero. Bogotá.
Brochávez
Asombro, tristeza, rechazo es lo que siente una persona que —como yo— ha celebrado cotidianamente la reaparición de El Espectador, cuando veo la parodia de Brochávez en la sección Unchatcon del 16 de agosto de 2011. Una burla de mal gusto y hasta perversa en las palabras y en la gráfica, que alimenta el odio irracional e histórico de muchos colombianos hacia la Venezuela representada por su presidente, ese mulato que —así no guste— ha sido elegido y reelegido por la mayor parte de los venezolanos que votan. ¿No es esa la democracia? Mijail Bajtín (La cultura popular en la Edad Media y en el Renacimiento) estableció que existen dos clases de humor (o de risa): uno que tiene por objeto las limitaciones y la vanidad humanas para criticarlas y transformarlas positivamente, y que termina por reforzar la compasión y la solidaridad entre los seres humanos; otra que degrada y escarnece para destruir solidaridades y generar el odio. El chat de ayer pertenece a la segunda clase. Pero, además, perturban y chocan, con lo que uno espera de El Espectador, el mal gusto, el chauvinismo, el racismo, el clasismo contenidos en el chat, todos esas actitudes que abundan en el país. Igual lo que se dice contra Piedad Córdoba, “la negra”, es infame.
Néstor Miranda. Bogotá.