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El Valle en tinieblas

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La reconstrucción de la historia del departamento a través de sus expresiones culturales, sin duda, se haría sobre un imaginario social permanente, inmodificable en su razón colectiva, la que la convierte en una sociedad dependiente de su pasado histórico sin posibilidad de avanzar en la creación de un nuevo paradigma que le permita no sólo innovar su estructura dentro del contexto evolutivo, sino también la de autotransformarse para hacer frente a sus propias realidades.

Los vallecaucanos se han ocupado más en reconstruir su propia historia que en reformularse hacia sus nuevas realidades que impliquen renovadas vidas colectivas cohesionadas hacia la inclusión y el bienestar. Esta es una sociedad que renuncia a sus principios pero hace alarde de sus orígenes.

En los últimos 40 años de historia institucional del departamento del Valle, la clase política y dirigente entre la élite y la tradicional resultan siendo los principales responsables de la perpetuidad de los estereotipos sociales influyentes sobre la población que la hacen sub iúdice a su propia transformación o cambio.

La sociedad vallecaucana sigue siendo el armazón de las élites y grupos muy tradicionales que la hacen resistente a la innovación.

Las expresiones culturales de la sociedad vallecaucana podrían ser un gran referente como motor de transformación estructural siempre y cuando sus ciudadanos pasen de ser sujetos empíricos hacedores permanentemente de su propia historia a sujetos genéricos transformadores de su propia sociedad.

Fomentar y dinamizar el lenguaje colectivo vallecaucano, con el fin de reproducir el habla hacia la comunicación y el encuentro que permita la interacción y por ende el entendimiento de unos con otros, sería una elemental acción que constituiría el centro de gravedad de la dinámica social de la comarca, prefigurando el espacio público como interés colectivo y con el propósito de atraer por igual a la comunidad para iniciar un verdadero ‘diálogo público’ que le permita fluir las averiadas relaciones estructurales entre Estado, sociedad y economía, y avanzar hacia la real construcción de una democracia deliberativa que conduzca a atender y relacionar con enfoque incluyente las crisis sociopolíticas del departamento con sus desigualdades económicas.

Se insiste en la necesidad de encontrar un líder que sea capaz de orientar la transformación colectiva del departamento y transformar sus costumbres para recuperar el tejido social autónomo e independiente, y en proyectarlo hacia políticas públicas construidas participativamente desde un enfoque diferencial de derechos y con la perspectiva de género. Pues ése no puede ser otro distinto al mismo ciudadano vallecaucano, el marginado, el de a pie, el observador indiferente, el campesino aislado; ese sería el ‘líder’ que el Valle del Cauca necesita.

Reinelio Sepúlveda. Cali.

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