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El sábado 12 de agosto se pasó la página de un libro que se seguirá escribiendo: el del fútbol femenino de Colombia. Finalizó un capítulo bien escrito, con alcances inimaginables, goles hermosos y sorprendentes, atajadas increíbles y salvadoras, y jugadas para enmarcar. En este Mundial de Fútbol 2023, todas nuestras jugadoras fueron unas guerreras; ellas disfrutaron y vencieron, y digo esto último, porque recuerdo a alguien famoso que alguna vez dijo: “Perder también es ganar un poco”, y aunque lo criticaron, no comprendieron que a veces un equipo juega bien y da todo lo que tiene, pero el rival juega mejor. Nuestras jugadoras vencieron porque vivieron una experiencia inigualable: la de creer en sí mismas, en su equipo; la de sentir, la de soñar…
Ahora viene otro capítulo aún más difícil que el anterior: el de mantener la ilusión, las ganas de seguir soñando que sí es posible, y que nada ha sido motivo de la suerte, sino de un trabajo arduo, de sacrificio, de valentía. Han logrado con sudor que Colombia haya creído en ellas y solo me estoy refiriendo a sus familias y a los colombianos que madrugaron para admirarlas y a quienes masivamente las apoyaron en los estadios; porque solo con cinco dedos han sido contados los patrocinadores que les han creído.
Señores de la Federación Colombiana de Fútbol (FCF): les llegó la hora de darse cuenta de que el fútbol no es solo de hombres y, por qué no, las mujeres también deben hacer parte de su mesa directiva.
Futbolistas colombianas, sigan jugando contra la corriente, así como ustedes enfrentan a los rivales en la cancha, con jugadas que hacen aplaudir al público, gritar de admiración y bailar de alegría; así será la forma en que nuestro fútbol femenino colombiano seguirá escribiendo muchos capítulos gloriosos; esto ya comenzó y no lo detendrá nadie.
Felicitaciones a su director técnico, cargo del que nunca se acuerdan en los triunfos, pero sí en las derrotas. Nelson Abadía, hay que reconocerte que has creído en el fútbol femenino, y eso es meritorio; también agradecer a las jugadoras que abonaron el camino para que esta generación lo transite como lo está haciendo.
¡Felicitaciones!
Margarita Correa Gómez, Santa Marta
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