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Fe de erratas
En la edición del 9 de noviembre de 2015, dentro de una nota titulada “Empalme: inician reuniones sectoriales”, se dijo que la secretaría general del equipo de empalme de Enrique Peñalosa está a cargo de Juan Carlos Malagón Basto. Esa información es errada. El nombre del secretario es Carlos Malagón Bolaños.El Espectador presenta disculpas por la equivocación.
¿Sin soberbia?
Santa Teresa de Jesús, doctora de la Iglesia católica, decía que “humildad es andar en verdad”. Todos sabemos que en una guerra la primera víctima es la verdad. La toma doble del Palacio de Justicia, hace 30 años, fue un acto bélico: fusiles, pistolas, ametralladoras y bombas; irrupción violenta, voces, gritos, amenazas y muertes; heridos, detenidos, prisioneros, odios y violencia desatada.El pueblo colombiano contemplaba estupefacto y horrorizado lo que estaba pasando y escuchaba en los medios las voces de los protagonistas. Cuando el presidente de la Corte Suprema se dirigió a las fuerzas que ordenaron la retoma y solicitó el alto al fuego suplicando que el presidente Belisario Betancur pasara al teléfono, éste se negó a hacerlo.A partir de ese momento se desató un torbellino de violencia tal que, 30 años después, aún quedan rescoldos, brasas y cenizas. Muertos, desaparecidos, recuerdos vivos, tristezas inconsoladas, dolor, mucho dolor.El pueblo tenía derecho a conocer qué era lo que estaba pasando. La comunicación sobre los hechos del Palacio de Justicia se cortó abruptamente y en lugar de seguir el curso de los gravísimos acontecimientos, por orden de la ministra de Comunicaciones de entonces, Noemí Sanín, se obligó a la gente a seguir un partido de fútbol. La máquina militar arrasó también con el derecho de la gente a estar informada. También la ministra Noemí fue víctima de la violencia. Pero hoy, en lugar de reconocerlo, manifiesta su propósito de ni siquiera pedir perdón.Sí hay en ello, pienso, soberbia; se contradice la humildad, que es “andar en la verdad”. La verdad fue escamoteada entonces y lo sigue siendo hoy. Noemí Sanín es una de las responsables. El no reconocerlo es persistir en la mentira, que es soberbia de verdad.¡Lástima!
Francisco Tostón de la Calle.