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El tiempo corre veloz. Es imparable. Por eso mismo está prohibido perder el tiempo o utilizarlo en acciones que indignifican la existencia, dañando y estropeando el bienestar a las familias.
Bueno recordar que Gardel, en uno de sus famosos cantos, se refería a que “20 años no son nada”. Pues sí, señores y señoras, ochenta tampoco. El próximo 24 de junio se cumplirán ocho decenios de su desencarnamiento. Todos los tangófilos le rendiremos nuestro sentido homenaje, con dos temas inmortales que lo encumbran por eterna memoria:Milonga celestial y Cien guitarras. Ochenta años de la partida de Carlos Gardel, para cumplir misión de embajador celestial ante el Altísimo. Será inolvidable. Desde niño oía sus canciones en razón del gusto de mi padre por sus atrayentes letras. Luego conocí sus películas, que avivaron el cariño por el Zorzal criollo. Se dinamizan los recuerdos y las nostalgias cuando se oyen sus páginas inmortales. “Todos los días canta mejor”, dicho que ha hecho carrera para significar “su actualidad” como su grandeza en el canto. No pierde vigencia Me imagino que ya vendrán los maravillosos escritores a estructurar ricas e históricas páginas para que tan mayúsculo cumpleaños no entre en ningún desierto, porque sería el colmo de los colmos. Es mucho lo que hay que decir sobre la vida y obra del Zorzal criollo, así como de sus compañeros de trabajo y estrellato.El cielo es otro desde el 24 de junio de 1935, día en que Gardel nació. Rogelio Vallejo Obando. Bogotá. Envíe sus cartas a lector@elespectador.com