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Su columnista Cecilia Orozco se deshace en elogios en relación con el exprocurador Gómez Méndez por la sanción supuesta que éste le aplicó al general (r) Arias Cabrales por los hechos del Palacio de Justicia. Olvida la señora Orozco varias cosas:
1. Gómez Méndez no fue el autor de esa sanción porque estaba impedido para ocuparse del asunto, pues como representante a la Cámara había cuestionado precisamente el proceder de los militares en la retoma del Palacio.
2. La sanción la impuso el procurador delegado para la Fuerzas Militares, sin que Gómez interviniera.
3. Gómez Méndez fue al Senado y como procurador dijo que “el fallo de la Procuraduría puede estar equivocado”. (Anales del Congreso, nov. 26 de 1990. pp. 5 a 22).
4. Tenía razón cuando dijo que el fallo podía estar equivocado, porque la jurisdicción de lo contencioso administrativo en tres ocasiones (primera y segunda instancia y recurso extraordinario de súplica) declaró nula la sanción por hallarla contraria a la ley.
5. Sería bueno que la señora Orozco, antes de escribir sobre un tema tan delicado, leyera lo que Gómez Méndez dijo ante el Senado y las sentencias de lo contencioso.
Jorge Pardo. Bogotá.
Prófugo
Qué mal ejemplo y flaco servicio le hace a la Nación el excomisionado de Paz Luis C. Restrepo, quien en un vergonzoso acto de cobardía decidió abandonar de manera clandestina el país, so pretexto de que la justicia no le ofrece garantías dentro de los cargos que se le endilgan por las falsas desmovilizaciones, durante su gestión en el gobierno anterior.
Nadie podría esperar tan evasivo acto del reconocido psiquiatra, que otrora conmovió con escritos alusivos a la ternura y a la convivencia pacífica, dando la espalda y huyendo de la justicia en momentos en que surgen evidencias e informaciones que indican que el doctor Restrepo presuntamente actuó infringiendo las normas penales.
Si en alguna época ha brillado con luz propia la justicia, es precisamente ahora, cuando los fiscales y jueces, haciendo gala de su autonomía e independencia, han ido develando la verdad en hechos que, como los falsos positivos y las falsas desmovilizaciones, pretenden legitimar un gobierno corrupto e inmoral, cuyos funcionarios del más alto nivel han venido cayendo lentamente como un castillo de naipes.
La omisión de Restrepo para responder ante los jueces es otro ardid para hacerle un esguince a la justicia y encubrir al verdadero artífice de toda la podredumbre que contagió a los miembros del gobierno de la seguridad democrática. El excomisionado debe darle la cara al país y a la justicia.
Orlando Morales. Bogotá.
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