Publicidad

“Imbéciles millonarios elitistas”

Hamburg (Germany), 05/07/2024.- Cristiano Ronaldo (R) of Portugal and Eduardo Camavinga of France during the UEFA EURO 2024 quarter-finals soccer match between France and Portugal, in Hamburg, Germany, 05 July 2024. (Francia, Alemania, Hamburgo) EFE/EPA/FILIP SINGER
La lección que el mundo debe aprender con lo sucedido en Europa es que no se puede vincular automáticamente la migración irregular con la delincuencia.
Foto: EFE - FILIP SINGER

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Hace años, una familia huyó de la guerra civil en el Congo. Tras una larga travesía, llegaron al campo de refugiados de Cabinda, en Angola, enfrentando numerosas dificultades. Un par de años después, lograron establecerse en Francia con el firme propósito de construir una vida digna en el país de la libertad, la fraternidad y la igualdad. El tercer hijo de la familia aspiraba a ser futbolista y, con esfuerzo, lo consiguió. Este niño se llama Eduardo Camavinga, campeón de la Champions League con el Real Madrid y jugador de la selección francesa de fútbol.

Este año, como tantas veces antes, el deporte se encuentra de frente con la cruda realidad de la política global. Nos enseña que fenómenos como la migración irregular y el desplazamiento forzoso no se resuelven construyendo muros y cerrando fronteras; al contrario, la desigualdad que se origina en los países pobres de África, como en la historia de Camavinga, debe enfrentarse con cooperación internacional y generación de oportunidades.

Historias como la de Camavinga abundan (y no solo en Europa, sino en todo el mundo). La destaco porque él, junto con otros jugadores de la selección francesa como Jules Koundé o Kylian Mbappé, decidieron manifestarse contra el peligro del ascenso de la ultraderecha en Francia, logrando movilizar a los jóvenes como nunca se había visto. Por ejemplo, en Bondy, la ciudad donde creció Kylian Mbappé y es ídolo, el índice de participación electoral aumentó significativamente entre las comunidades más jóvenes, un hecho sin precedentes en la historia de Francia.

La lección que el mundo debe aprender con lo sucedido en Europa es que no se puede vincular automáticamente la migración irregular con la delincuencia, como si una fuera directamente proporcional a la otra. Por el contrario, la colonización ha dejado una deuda histórica que tomará mucho tiempo saldar. Es evidente que los casos de éxito de los jugadores franceses deberían establecer un precedente. De lo contrario, seguiremos atrapados en una dinámica nociva donde los países reciben migrantes cuando les conviene y los rechazan, deportan o dejan morir en el mar cuando no.

Por ahora, como lo expresó enérgicamente Llanos Massó, presidenta de las Cortes Valencianas de Vox, ganaron “los imbéciles millonarios elitistas jugadores de la selección francesa”.

Zamill Vargas, @zamivar

Envíe sus cartas a lector@elespectador.com

Conoce más

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido