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Informe «Vicisitudes de un investigador»

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Con referencia al artículo publicado en el periódico El Espectador el día 17 de abril de 2012, página 33, titulado “Vicisitudes de un investigador”, tercera entrega de la serie “Quejas de los investigadores”, quiero hacer una aclaración sobre lo que allí aparece…

Con referencia al artículo publicado en el periódico El Espectador el día 17 de abril de 2012, página 33, titulado “Vicisitudes de un investigador”, tercera entrega de la serie “Quejas de los investigadores”, quiero hacer una aclaración sobre lo que allí aparece en el sentido de que el doctor Sócrates Herrera Valencia es profesor titular de tiempo completo de la Universidad del Valle y se ha desempeñado como director del Instituto de Inmunología, donde ha recibido apoyo institucional de manera constante en el desarrollo de sus actividades de investigación.

Julián Alberto Herrera. Decano de la Facultad de Salud, Universidad del Valle.

Prostitución

Menos mal este país no se toma tan en serio, como a veces parece… es mejor tomar con buen humor el comentario de que “donde hay un hombre hay una prostituta”. La cosa es tan contradictoria y derogatoria de todos nosotros, hombres y mujeres, que la pobre ministra debe estar escondiéndose en la casa de una amiga soltera (por eso de que no puede haber un hombre cerca). Menos mal no nos ofendemos porque Shakira no se sabe el himno nacional o la misma ministra dice que es como normal que vayamos a perder “un pedacito” de San Andrés (¿la puntica?). En fin, menos mal nos vamos a reír más de lo que vamos a criticar a la canciller. En otra parte ya la habrían hecho salir a presentar disculpas al 99,9% de los hombres de este país que trabajan, sostienen familias, producen, son honestos y tratan bien a las mujeres.

Nelson Vanegas. Medellín.

El complejo de Adán

Es claro que Transmilenio tiene fallas, pero pueden solucionarse con una pizca de cariño y buenas maneras de los servidores públicos.

Transmilenio en Bogotá es ya una cultura del transporte urbano que no debe ser maltratada por ninguna alcaldía, ya que la alta inversión de recursos públicos en tal sistema de locomoción colectiva no se puede exponer de buenas a primeras al colapso; eso puede traer una indiferencia oficial rotunda y pesada.

Transmilenio no se merece por ningún motivo que le vayan a involucrar colores banderizos porque los habitantes de Bogotá no se merecen decisiones que vayan en contravía de su bienestar.

Al tema no se le deben inmiscuir valores oposicionistas. Son muchos los recursos públicos malogrados por el aterrador y asustador ‘complejo de Adán’.

Rogelio Vallejo Obando. Medellín.

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