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Intereses reformistas

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De acuerdo a un editorial de El Espectador, el del día domingo:

Otra vez el Congreso colombiano le apuesta a sacar una reforma a la justicia que vulnera la Constitución por cuanto aumenta las garantías procesales a los “padres de las patria”, haciendo más profundas las desigualdades entre los colombianos.

Se nota la jugada reformista a la justicia para evitar la cárcel, pues hay 39 congresistas investigados, los cuales no se han declarado impedidos para legislar a su favor. No podrán ser detenidos preventivamente, sólo en caso flagrante.

La Procuraduría no podrá obrar por faltas disciplinarias. La pérdida de investidura quedará prácticamente abolida. La Policía podrá retener hasta por 72 horas a un ciudadano. Las denuncias anónimas quedan sin valor. Dejó de ser esencia de la reforma la descongestión de procesos y, en vez, se trata de privatizar y ceder a particulares ciertas acciones judiciales para su ejecución.

La Unidad Nacional no puede continuar aumentando las desigualdades que tienen a Colombia como el tercer país más desigual del mundo y en un conflicto fraternal inútil, de no finalizar. Señor Gobierno: introduzca en la urna de cristal las acciones e impida la inmensa corrupción que elude el progreso de los colombianos.

Ómar León Muriel Arango. Medellín.

A mí sí me gusta Botero

Es curioso que un maestro consumado del dibujo, de la caricatura, del retrato, como el maestro Osuna, no nos sepa decir por qué no le gusta el maestro Botero. Ya sabemos que los gustos poseen todos los derechos irrebatibles de las inclinaciones personales y los caprichos de cada uno. Pero, tras el título de la columna última de Lorenzo Madrigal, uno va a ver las razones de su disgusto por el pintor y escultor Botero, y no las encuentra. Menciona pintores que le gustan más, añora la casa donde nació, a tres cuadras del Parque Berrío, ahora ocupado por las estatuas de Botero, etc., pero nada más.

A mí sí me gusta el maestro Botero. Y no he leído la obra de su hijo sobre los valores de la pintura de su padre. Me gusta porque es pintura, es honesta, es la respuesta hallada en cada cuadro a ese interrogante de cada verdadero pintor frente a la tela: ¿ y ahora, qué?

Veo volúmenes, figuras, colores, alusiones, entornos, contextos. Me deleita lo que veo y lo que puedo tocar de sus esculturas, como la de la gordita desgastada en sus senos, que hace amar la vida, en la Plaza de San Pedro Claver, de Cartagena.

Francisco Tostón de la Calle. Bogotá.

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