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La campaña por el Sí

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La campaña por el Sí

El tema se puso al orden del día. El editorial “Por una campaña sin desinformación” (El Espectador, 02/06/2016) fue la voz en el desierto. Pensar con el deseo. La corriente de ultraderecha recalcitrante y refractaria nunca va a abandonar sus consignas mentirosas. La entrega del país al “castrochavismo” es una de ellas. “La Paz con impunidad” es la otra que, no obstante los acuerdos sobre la Justicia Especial para la Paz, el promotor de la “resistencia” desconoce para engañar a los incautos que no han sentido las crueldades del conflicto en carne propia, sino a través de las noticias de televisión.

El promotor de la guerra sabe perfectamente que todos los actores del conflicto tienen que decir la verdad, asumir la justicia, reparar el daño y comprometerse con la no repetición. Y en este escenario se van a confrontar los responsables no sólo de la guerrilla, sino también de los que tienen que ver con los “falsos positivos”, con las “chuzadas” a la Corte Suprema, a periodistas, a dirigentes políticos, a defensores de Derechos Humanos y a figuras de la oposición democrática.

Este tribunal es el que menos le conviene a uno de los protagonistas de la tragedia, obcecado en continuar el conflicto armado para poder evadir su responsabilidad ante la historia y salvar sus privilegios en el mercado de la guerra.

Cualquier persona medianamente informada sabe que para salir del conflicto debe haber equilibrio entre la Paz y la Justicia. Pero el protagonista de la “resistencia civil” argumenta contra la impunidad y la elegibilidad de los guerrilleros, como si él no tuviera su rabo de paja muy cercano a la candela.

Un sector de la opinión está siendo inducido contra la paz a través de tres instrumentos poderosos: el miedo, la calumnia y la mentira. Están jugando con las pasiones de la gente común y corriente, desinformando con habilidad sobre la realidad del proceso de La Habana, sin medir el alcance de sus palabras ni el peligro de atizar una guerra que podría precipitarnos en un callejón sin salida.

El momento no está para responder vociferando como locos incendiarios a los delirantes histéricos de la guerra, sino para asumir con responsabilidad y seriedad una campaña respetuosa por el Sí a los acuerdos de La Habana, teniendo en cuenta el poder de convocatoria que tiene la radio, la prensa y la televisión., sin darle tanto espacio al coro de las lamentaciones como si fuéramos los culpables de esta inmensa tragedia. No señores.

Ya es hora de empezar la campaña por el Sí a los acuerdos de La Habana, por el Sí a la Paz, como lo está haciendo en Medellín el Comité de Impulso para la Paz, que a su vez debe reflejarse en los municipios del Departamento y de toda Colombia; o con la iniciativa del concejal de Bello Juan David Muñoz, al proponer el Proyecto de Acuerdo 014 de 2016 para la creación del Consejo Municipal de Paz, con el cual aspira a conformar la herramienta institucional que posibilite la implementación y desarrollo de las Acuerdos de La Habana en el Municipio.

No podemos terminar esta nota sin recordar que el viernes 15 de julio, a las 9 a.m., será la Manifestación por La Paz en el Parque de Las Luces de Medellín. A ver si sembrando nace o la tierra lo produce.

Envíe sus cartas a lector@elespectador.com

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