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A un país que no cuente con estadísticas ciertas y bien estructuradas le resulta imposible tomar los rumbos acordes con las necesidades de su gente y la asignación de prioridades, inversiones y gastos. Lamentablemente en Colombia la estadística brilla por su ausencia en la formación de profesionales y esta debería ser una materia obligatoria para detectar todos los fenómenos, así como las tendencias que se presentan en el desarrollo de las diferentes actividades nacionales y locales.
Lo que nos ocurrió recientemente con respecto al censo (donde se trabajó sobre un supuesto de 50 millones de habitantes y ahora resultamos siete millones menos) es un gran ejemplo sobre ese precario conocimiento estadístico y no es difícil imaginar las graves consecuencias que tiene una falsa base estadística sobre las asignaciones y políticas desarrolladas para 50 millones de habitantes que deben ser diferentes para una población menor.
La falta de cultura estadística no solamente es una falla que viene ocurriendo desde hace mucho en el sector público, sino que igual ocurre en el sector privado; de allí la necesidad de que la ciencia estadística sea un curso obligatorio para la formación de todas las carreras.
Lo que se cuenta, las tendencias, los universos, las muestras, las predicciones y muchos otros factores son aspectos fundamentales para mejorar la calidad del ejercicio profesional, pero sobre todo para corregir los errores que se cometen y no dejar que los problemas se agranden y sean ignorados por las personas que deben ejercer el control. Dentro de nuestra cultura académica, todo lo que trate con la matemática es algo que poco o nada les importa a muchos profesionales.
El país debe entrar en una clara campaña para introducir la cultura estadística y convencernos de que todo lo que queremos mejorar y corregir debe estar respaldado por esta ciencia. Es lamentable que en muchas de nuestras organizaciones del sector público y el privado no se tengan departamentos de estadística bien estructurados y las pocas organizaciones que quieren introducir esta cultura se encuentran con la infranqueable barrera de no contar con el recurso profesional para cumplir con este principio fundamental de gerencia.
Citamos anteriormente el caso de los censos, pero esta reflexión la podemos extender al campo de la salud, la educación, la justicia, la agricultura, la industria y los procesos de gestión ante los entes estatales; en resumen, podríamos indicar que todo lo que uno quiere mejorar se debe analizar desde el punto de vista estadístico. La gran ventaja que nos llevan algunos países desarrollados tiene que ver con la utilización de la estadística como herramienta de trabajo en todos los campos. Ojalá el país tome conciencia de ello y actúe en consecuencia de manera inmediata si se quiere mejorar.
Marco Fidel Rocha Rodríguez
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