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He leído con suma atención el editorial titulado “Cambios cafeteros” (El Espectador, mayo 21/2015), el cual hace un acertado análisis de la labor emprendida por la Federación durante estos últimos años, así como enfatiza acerca de la importancia que la institucionalidad ha tenido para el óptimo desarrollo de nuestro grano insignia, así como de la nutrida participación democrática y de la renovación de los cuadros directivos. Los cambios no vienen solos y no se hacen solos. Estas transformaciones son el producto de la convicción y la interiorización de un mensaje expresado por la propia Federación a toda la cadena cafetera, que dio —y siempre dará— lo mejor de sí, en el sentido de que si queríamos volver a estar en la cima de la producción mundial deberíamos hacer una serie de cambios en profundidad. Esta reconversión cafetera la emprendimos con entusiasmo y enorme compromiso, conscientes del sacrificio que este supuso, para recoger años más tarde el fruto de nuestro trabajo, tal como el editorial lo destaca. Todo esto a pesar de tener que haber enfrentado a los neoliberales que desde las atalayas de las jugosas consultorías clamaron, y aún abogan, por la destrucción de la institucionalidad cafetera como único propósito y resultado verdadero de su misión. *Luis Genaro Muñoz Ortega. Gerente general, Federación Nacional de Cafeteros. De Fernando Denis No sé quién escribió un “Alto Turmequé” sobre mí, o con qué secreta intención: pero les aseguro que yo no trabajo ni recibo sueldo del Congreso de la República. Creo que esa nota es un mal chisme. El senador Roy sí es mi gran amigo y compañero de aventuras literarias. Además de ser un hombre culto y un extraordinario conversador, escribe mejor que muchos poetas colombianos. *Fernando Denis Poeta y escritor.