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Como no he visto la lucha contra los corruptos de la manera y contundencia que requiere y exige Colombia para eliminar la corrupción, me permito proponer lo siguiente, para que se legisle:
Darles a los bandidos corruptos por donde más les duela y además dejarlos sin dientes, es decir la plata y el conjunto de bienes con que pueden y suelen comprar policías, fiscales, jueces, magistrados, congresistas, toda clase de funcionarios venales de todos los niveles y carceleros.
Como a los corruptos los apasiona el dinero sin límite, lo mejor es la expropiación (o extinción de dominio o lo que sea) de todos, insisto, todos sus bienes y los de quienes se atrevan a servirles de testaferros. Así se les impide que después de equis años de cárcel salgan a disfrutar de lo que nos robaron a todos los ciudadanos.
Y a los corruptos de tráfico de influencias, cohechos y similares, cuya motivación es el poder, ahí sí lo que algunos ya han propuesto y proponen: la muerte política. Por supuesto que acompañado de las penas ya contempladas por la ley.
¿Por qué tan duras condenas?
Los corruptos, sean quienes sean, arrasan con nuestros bienes y, lo más grave, destruyen la fe en el Estado y lo debilitan. Y dan lugar a una sociedad degenerada, de doble moral, en que valores y antivalores dependen de las conveniencias e intereses: su autodestrucción.
¿Condena excesiva? ¡No! Pues nada podrá jamás compensar los mencionados daños que producen. Además, como adultos, sabían muy bien en qué se estaban metiendo.
Aunque se podría considerar una significativa reducción del drástico castigo: si confiesa sus fechorías de corrupción contra el erario y delata las de sus testaferros y cómplices y actos de otros corruptos, tras el pago de jugosa multa y algún breve tiempo en prisión para que reflexione, se extinguirá el dominio de todo lo robado, pero se le permitirá conservar lo que poseía antes de la comisión de sus graves delitos.
Fíjese que me refiero a los corruptos, pues son los sujetos que producen el fenómeno de la corrupción. La viveza de la sociedad contaminada y en particular de los políticos de todos los pelambres es referirse al fenómeno, el cual es imposible detectar y combatir y tal vez exterminar si no se lucha contra los corruptos. Personas, sujetos concretos e identificables.
Agradezco su atención y promoción de la idea, hasta que logremos erradicar semejante peste tan dañina.
Camilo Mendoza Laverde, Arquitecto, M. Sc. Profesor universitario.
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