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La prima de los taxistas

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Hay que oír a Uldarico Peña, empresario del transporte, exigiendo los mil pesos de prima navideña para los taxistas.

La alcaldesa designada de Bogotá, Clara López Obregón, sugirió de manera voluntaria esta cifra, pero no es una obligación. ¿Por qué Uldarico no asume el costo de la prima? Él, como empleador, tiene la obligación, y, por ley, todos los taxistas legales ganan prestaciones sociales. Esto es una vagabundería que por años ha hecho carrera. Por decreto deberían prohibir la tal prima que querían estipular en $1.500 pesos. Cuando se pide un taxi a domicilio jamás llega, pues aducen los mismos choferes que es más fácil coger la carrera en la calle. Incluyendo el “muñeco”, o alteración del taxímetro, la ruta que le sirve al chofer no al usuario, y la lectura que cada uno le da a la tabla, estamos sometidos siempre a su santa voluntad. Lo único que falta es que nos cobren prima por el uso del bus, buseta o Transmilenio.

Helena Manrique. Bogotá.

¡Que nos proteja!

Asombrosa la declaración del comandante de Policía, coronel Carlos Meléndez, respecto a que en las manifestaciones de estudiantes la Policía ha concertado con los manifestantes que se permiten piedras y pintura más no papas explosivas (El Espectador, sábado 3 de diciembre de 2011, p. 6). La Policía no puede permitir que los manifestantes hieran a la policía o a los civiles, rompan vidrios con sus piedras; tampoco que llenen las paredes con avisos llamados grafitis. La Policía debe protegernos de esos desmanes, no puede ser que unas cosas las tolere y otras no. Estamos en un país supuestamente civilizado. Por favor, señor Coronel, ¡protéjanos!

Pablo Arango. Bogotá.

Prudencia

Excelente la medida del presidente Santos de no armar tempestades en vasos tristes de agua. Me gusta el temperamento del presidente, porque no se puede ni se debe igualar con nadie. La paz y tranquilidad del país deben primar sobre la visceralidad en los ánimos. Él es el “primer magistrado” de la Nación y esa notable y seria dignidad no puede exponerse a una burda subasta de irrespetos de “los antagonistas de la película”. En este Adviento, debemos recordar todos y poner en práctica el bello apotegma navideño que dice: “la prudencia hace verdaderos sabios”. Añado yo, hace genuinos y verdaderos Santos. Esa es la vara que ha tomado el presidente para enfrentar a tanto díscolo e irrespetuoso.

Rogelio Vallejo Obando. Manizales.

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