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Es bueno no olvidar en estos tiempos de la grave pandemia que todos los que puedan seguir cumpliendo con sus obligaciones financieras, comerciales y en general de todo tipo, como el pago cumplido de los servicios públicos y de los impuestos, lo deben hacer con la corrección debida y no escudarse en aquella expresión de que “como hay crisis económica y social por el coronavirus, yo me apunto a no pagar nada”, porque eso sería un atentado muy grave a la solidaridad y responsabilidad que todos debemos tener con nuestros semejantes y con la economía de Colombia. Ese escenario de presentarse como damnificado sin serlo hay que evitarlo y en cambio contribuir a que la crisis de pagos, que en verdad se va a presentar para muchas personas, no sea más grave, porque eso afecta la liquidez del circuito de las transacciones. También va a ser muy importante consumir lo nacional, lo que se produce en el país, porque hay que defender la estabilidad de nuestras empresas y así el empleo que ellas generan tiene más seguridad de no entrar en la incertidumbre. Otro punto neurálgico es el relacionado con la baja de intereses a los créditos del sistema financiero, que en esta coyuntura no se usan para crear empresas sino para evitar que perezcan por la inactividad industrial y mercantil a la que se vieron abocadas en el tiempo de cuarentena.
También es fundamental que todos cumplamos los protocolos, así como “quedarnos en casita” si no hay necesidad verdadera para salir a las calles. Es bueno decir que el cuidado tan puntual de los mayores de 70 es por la razón de la alta vulnerabilidad al COVID-19. Ello no es como lo quieren hacer parecer algunos “escritores fantásticos” que ya están argumentando desprecio e irrespeto para esos seres de cabellos de plata y mirada nostálgica. Todos los que estamos en ese grupo etario lo debemos entender como altísimo respeto y acendrado cariño de las autoridades. Buscarle al gato negro el pelo blanco es ejercicio de desocupados: aquellos que manejan mal el tiempo libre.
“Miquito” a la carta: sea el momento para decir que por obra también de “escritores fantásticos” descontextualizaron a la vicepresidenta Ramírez, para sacarle partido a la oposición nada justa y estudiosa contra el gobierno Duque. Esos escritores sacaron tratados sobre una palabra que es propia de la coloquialidad. Mi santa madre la utilizaba mucho cuando siendo niños nos regañaba por desordenados: éramos atenidos.
Rogelio Vallejo Obando. Bogotá.
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