Ley de donación de órganos

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Ley de donación de órganos

¿Son las leyes las que generan incrementos en las tasas de donación de órganos? Ojalá fuera tan fácil. Con buenos augurios se promulgó la Ley 1805 de 2016, donde se plantea en su artículo más publicitado que, salvo opinión diferente expresada en vida y por escrito, todos somos donantes de órganos. La idea es loable y la intención positiva, sin embargo, ¿qué sucede cuando una familia que acaba de perder un ser querido se niega a que su familiar sea donante? ¿Quién va a hacer cumplir la ley? ¿Los hospitales? ¿Los médicos? ¿Se va entonces a plantear un conflicto en un momento crítico de la relación médico-paciente? Cuando una familia se oponga al proceso de donación, ¿existirá algún médico dispuesto a cumplir la ley a pesar de esa opinión en contra poniendo en riesgo su seguridad y la del resto del equipo?

La experiencia internacional muestra que la donación aumenta cuando se lleva a cabo una estrategia que involucre la educación. España ha creado el modelo que la ha posicionado como líder en donación de órganos a nivel mundial, con tasas que superan los 40 donantes por millón, muy lejos de los 8,4 de Colombia en 2015, según el Instituto Nacional de Salud. El modelo español se basa en contar con coordinadores operativos de trasplante dentro de los hospitales, que interactúan con los equipos de las unidades de cuidados intensivos y urgencias aumentando la detección y manejando los potenciales donantes. El proceso es coordinado y auditado de cerca por las autoridades sanitarias. El abordaje con las familias se hace resaltando los beneficios de los procedimientos de trasplante y generando la solidaridad con los miles de enfermos en lista de espera, que con estos procedimientos tienen una mejor calidad y cantidad de vida.

La Ley 1805 tiene aspectos positivos. Entre otros, destinar recursos para la promoción de la donación que podrían servir para fortalecer la educación de los equipos de cuidados intensivos y urgencias. Sería útil fortalecer las redes de trasplantes y poder implantar la figura del coordinador operativo de trasplante dentro del hospital. Incluir una línea telefónica 24 horas destinada sólo a registrar las alertas sobre posibles donantes facilitaría la comunicación entre los hospitales y la red.

Lejos de buscar una controversia con las familias y de generar un rechazo de la población frente a este tema, quisiéramos que los colombianos, por convicción y no a la fuerza, tuviésemos conciencia de la importancia de donar componentes anatómicos ayudando a miles de pacientes que están en nuestras listas de espera y que, por supuesto, obligan a que enviemos esta nota.

Sergio Salcedo Herrera.

Envíe sus cartas a lector@elespectador.com.

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