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No estoy de acuerdo con su editorial “Los videos prohibidos” (El Espectador, julio 9, 2015), porque:
1. Elevar las banderas de la libertad de prensa cuando se presentan ante el público los videos de los hechos ocurridos ayuda a alertar a los delincuentes para que se den a la fuga. 2. Se vuelve habitual que las personas graben los hechos, no por el interés de colaborar con la justicia, sino por los beneficios económicos o por otros intereses particulares, asociados a promocionarse en las redes sociales. 3. En ningún momento la Fiscalía ha prohibido las grabaciones, pero sí quiere limitar su difusión por parte de la prensa sin un análisis previo por parte de las autoridades competentes. Considero que el objeto de la demanda del fiscal es obtener los medios probatorios adecuados, y no que se desvirtúen por la publicación masiva. 4. En su afán por la “chiva” se pierde la oportunidad de capturar a los culpables, porque al emitir el video en forma inmediata, se pone sobre aviso al delincuente. Los abogados tienen en la publicación por medios de comunicación su caballo de batalla para que los videos se desechen como pruebas válidas. No estoy de acuerdo con su editorial porque para mí es más importante la colaboración a la justicia que los rendimientos económicos de una chiva, que el mayor número de visitas a las páginas de internet de los medios, que el número de etiquetas en el twitter. Volver a los tiempos en que los medios de comunicación eran colaboradores en las investigaciones de la justicia, en que sus unidades investigativas retenían la información hasta haberla corroborado, es necesario. Luis Ernesto Cortes. ˜˜˜Agradezco a El Espectador y su editorial por difundir un entendimiento sensato frente a la posición desproporcionada del fiscal general ante la evidencia de los hechos terroristas que estamos sufriendo estos días y posibles grabaciones. Sugiero permanentes mensajes que aclaren que los que protestan ante los hechos de violencia no son los generadores de violencia y menos enemigos de la paz, que los enemigos de ella son los actores propia y materialmente dichos. Albeiro Hernández Rey. ¿Y antes qué? Los generales en retiro critican y critican y exigen pero me pregunto: cuando ellos tuvieron la responsabilidad, ¿qué lograron? Ni vencieron ni consiguieron la paz. M. Cristina Quiroga. Cali Envíe sus cartas a lector@elespectador.com