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Momento duro

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La presencia del Secretariado de las Farc en La Habana sigue removiendo las aguas.

Así lo confirma el editorial de El Espectador “Para la Habana” (2014/10/26). El editorialista califica de “duro” este momento de la negociación. Por lo que vale mirar el pasado para saber qué es lo duro del presente. Recordar que la segunda mitad del siglo XIX colombiano estuvo marcada por la guerra civil entre gamonales liberales y conservadores. Que la Guerra de los Mil Días, naciendo el siglo XX, marcó el comienzo de las guerrillas liberales y conservadoras. Que después de esta guerra la política se consolidó violenta. Que el asesinato de Gaitán fue sólo un episodio más de un primer medio siglo violento maquillado por mediocres hegemonías conservadoras y liberales. Que los años cincuenta dieron a luz el agotamiento de los partidos tradicionales para seguir haciéndose la guerra, abriendo la posibilidad de que sus antiguos subalternos la siguieran cuando el Frente Nacional confirmó la esencia elitista de la violencia. No en vano Marulanda por los 40 y Salcedo en los 50 figuraron como guerrilleros liberales. No en vano otros bandoleros de los años 50 que fundaron las Farc en los 60 se entrenaron en aquellas guerrillas bipartidistas. ¿Qué es lo “duro” del presente? ¿Acaso reconocer que las élites están obligadas a negociar con sus antiguos subalternos? Esto es duro. ¿Acaso reconocer que el Frente Nacional apaciguó pero no pacificó a Colombia? Esto es duro. ¿Acaso reconocer que el gamonalismo guerrero del siglo XIX mutó hacia el narcoparamilitarismo del siglo XX? Esto es duro. ¿Acaso que la frustrada promesa de país del Frente Nacional es la misma que aparece escrita en los preacuerdos de La Habana? Esto es duro. Ante este balance, ¿es realmente “duro” ver en La Habana a Romaña, Alape o a Pacho Chino o podría ser que algunos quieran tender una cortina de humo sobre la Colombia que hemos sido y que no quieren ver? ¿Acaso es duro destapar las ollas? Sí. Es duro.

Bernardo Congote. Bogotá.

El coronel García

Me refiero al artículo “El calvario de 11 años del coronel Carlos García” (El Espectador, 2014/10/26). Estas son las historias de vida que ustedes deben mostrar a la sociedad, no las historias de prostitutas y narcos que ganan mucho dinero fácilmente “sin matarse estudiando tantos años”. Y háganle llegar de mi parte este mensaje al coronel García: es usted un hombre inteligente y honesto (con mayúsculas) y lo felicito por ello. Pero, sobre todo, por ser valiente para enfrentar semejante monstruo. Cuando se sienta triste y dudando de si hizo lo correcto, piense en todo el bien que con sus acciones hizo a esta sociedad colombiana tan necesitada de justicia y verdad. Era más fácil hacerse el ciego que pasar penurias, pero la vida lo tiene que recompensar y debe sentirse orgulloso siempre.

María Nuncia Medina. Bogotá.
 

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