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¡No, Carolina! ¡No puede ser! Su despedida del domingo abre vacíos significativos en este lector.
No puede ser que alguien que puede odiar en público, que tiene la posibilidad de publicarlo y, al tiempo, presentarse sin vergüenza como católica, loyolista y moralista, todo ello sin censura, no puede ser que esa misma persona haya decidido irse a una finca despidiéndose de esta Colombia amada a la que, por ello, sólo unos pocos somos capaces de decirle: ¡No me gustas! Pues bien, Carolina, desde mi tribuna silente por definición le lanzo, y no por primera vez, esta loa: ¡Usted me gusta precisamente por lo que no le gusta!
Bernardo Congote. Bogotá.
Parque Molinos
Vivo en el norte de Bogotá, para ser exactos cerca al parque Molinos, uno de los más iluminados y los más vistosos de la ciudad en esta época de Navidad. Sin embargo, es muy triste la falta de seguridad, pues en esta zona del país se han incrementado los atracos callejeros, y la proliferación de buses y carros parqueados en zonas prohibidas.
El ruido además es hasta altas horas de la noche, interrumpiendo el sueño de los vecinos. Creo que el palo podría ser para el alcalde local de Usaquén. No sé qué le paso, lo cierto es que no preservó la tranquilidad del sector, ni las zonas verdes, en donde antes se transitaba con toda la paz.
A esto se suma que permitieron crear unas zonas de parqueo y una estación de taxis, atrayendo así a vendedores informales. Algunos vecinos dicen que en la noche han visto que se vende sustancias alucinógenas. Ya varios habitantes han indicado que están dispuestos a solicitarle a la nueva administración que se cambie de estrato, es decir que se pase del 6 al 5.
Este es un llamado a la Policía para que hagan más control y se eviten así robos y que el sector se siga deteriorando. Como vecino, los invito a pasar por la calle 106 con 15, para que vean que lo que digo es totalmente cierto y verídico.
Carlos Javier Murcia. Bogotá.
Los incrementos
Para su información, hoy compré un “tinto” en un almacén de cadena.
Valía ayer $1.000 y hoy vale $1.150. Subió un 15%, y el salario mínimo un 5,8%. ¿Cuál es la política nacional sobre incrementos desbordados, que sobrepasan un 5,8%?
Es sólo una muestra desde ya y no se ha acabado el año 2011.
Oswaldo Pérez T. Bogotá.
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