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Paciencia

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Dice su importante editorial (“Mensaje de urgencia y de esperanza” ElEspectador, julio 7/15) en una de sus propuestas por decirle no a la guerra: “…tener paciencia para llegar al fin de esta guerra absurda”. “…El miedo y el rencor no pueden frustar estos propósitos”.

Se observa en el editorial el fastidio, el cansancio que tenemos todos los colombianos por esa vida triste a la que nos han sometido, ese padecimiento que no nos ha dejado vivir los que han creído que la solución de los conflictos es la eliminación del otro, y que el país les pertenece solo a ellos. Nadie duda que ante el sufrimiento hemos sido estoicos; de lo contrario, este país hace tiempo hubiera desaparecido y hemos tenido paciencia para soportar tanta crueldad producida por pasiones y deseos enfermizos que nos han pertubado la vida a la gran mayoría. Tengamos entonces paciencia para ver si llegamos a disminuir un poco tanta salvajada y tanta ignominia. El miedo y el rencor nos paraliza y no nos deja avanzar en nuestro destino de humanos. Óscar Flórez Támara. ¿Solidaridad?Todo el mundo se ha rasgado las vestiduras por las declaraciones racistas del magnate estadounidense Donald Trump, aspirante a la nominación republicana para la Presidencia de los Estados Unidos, por señalar a los inmigrantes mexicanos de problemáticos, traficantes, delincuentes y violadores. También propuso un “gran muro” en la frontera  para frenar el flujo de inmigrantes. A Trump, rey de reinas, uno de los dueños de Miss Universo, le ha caído todo el mundo, provocando renuncias de diferentes candidatas mundiales al concurso. Pero hasta ahora, nadie, nadie, se ha pronunciado a favor de Colombia, después de que en la pasada Copa América en Chile, el impresentable periodista argentino Elio Rossi trató de “malparidos” a la selección de fútbol. Tampoco he visto solidaridad, después que la chilena Belén Mora, en un programa de televisión, hizo una parodia desobligante, embutida en un vestido con los colores de la bandera colombiana, haciendo alusión a la prostitución femenina, sacando cocaína de un paquete que probablemente ella inhala, ofendiendo a un país y a la mujer colombiana. ¿Alguien dijo algo? Nadie. Aunque la chilena y el argentino se excusaron, lo dicho, dicho está. No más cacareo con el gringo, se metió con los mexicanos, lo cual rechazamos rotundamente, pero no con la comunidad latina que tanto ha aportado a Estados Unidos. ¿Cuántos mexicanos han revirado a favor de Colombia por las ofensas de Rossi y Mora? Ninguno.           Helena  Manrique R. Bogotá. 
Envíe sus cartas a lector@elespectador.com

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