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Palabras de estímulo y esperanza

Cartas de los lectores
24 de septiembre de 2014 – 09:06 p. m.

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El reportaje realizado por el escritor Héctor Abad al excanciller de Francia Dominique de Villepin y publicado en la edición dominical de El Espectador está lleno de expresiones de esperanza.

Sus palabras son toda una lección de vida para todos, y aunque el proceso de paz colombiano tendrá enemigos hasta el final, tenemos la seguridad de que éste va por un camino seguro y que el éxito es responsabilidad de todos.

Toda esa energía que nos rodea a todos es mejor invertirla en ejercicios de acercamiento, perdón, reconciliación. El mismo entrevistado comparte su testimonio de diálogo con quien fuera uno de sus enemigos acérrimos, el expresidente de su país Nicolás Sarkozy. ¿Por qué no soñar con una reconciliación entre el presidente Juan Manuel Santos y el presidente del Centro Democrático? De aquí en adelante podríamos, por ejemplo, proyectar energía positiva para que llegue ese momento, sin dejar la crítica fundamentada cuando las circunstancias lo ameriten.

El señor Dominique de Villepin se refiere con mucha altura a la actividad política como una experiencia necesaria, pues no se puede cambiar la vida colectiva sin política, un concepto que exige posiciones éticas a quienes optan por este camino para obtener el respaldo popular. Y con respecto a la necesidad de dejar el odio, lo manifiesta con tanta sencillez y contundencia cuando dice que es evidente que no se puede vivir bien con el odio, porque es algo que ocupa cada segundo del día, es algo que lo obliga a uno a estar mirando siempre atrás… Palabras sabias que cada quien puede aplicarlas a su vida personal, familiar y profesional, con mayor razón cuando la responsabilidad de proyectos tan grandes, como el proceso de paz, involucra a todo un país.

Dominique de Villepin plantea la importancia de asumir el perdón, aun ante los crímenes atroces, como él lo ha observado muy de cerca en otros espacios geopolíticos como Irlanda y Sudáfrica. Y tal vez porque desde su propia experiencia sabe que no sentir odio es sentirse liviano, ágil, creativo. El ambiente de paz para Colombia no tiene que ser una utopía, debe concebirse como una realidad tangible, así toque esperar otro tiempo más. Cuando hay esperanza, el camino es menos pedregoso.

Y otra de sus respuestas inteligentes es… para no repetir el pasado no pueden ustedes encerrarse en un mundo ideológico que divide a las personas en buenas y malas… Hay que incluir más y más gente en el progreso social. Estas reflexiones son para todos, para el gobernante y para el ciudadano. Finalizo con otra de sus expresiones sabias: la visión de los guerrilleros y la de Santos son distintas, y la síntesis no puede hacerse hoy.

Ana María Córdoba Barahona Pasto.

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