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Para la historia
El columnista Óscar Alarcón en su columna: “25 años de la Constituyente” (El Espectador, nov. 11/15) repite el craso error en que incurrió el historiador Eduardo Lemaitre (q.e.p.d.) en una columna periodística de esa época; ello obligó al magistrado Fabio Morón Díaz (q.e.p.d.) a rectificar a Lemaitre en carta publicada por El Tiempo, “¡Así se escribe la historia!”, cuyo texto decía:
“Don Eduardo Lemaitre incurre…en varias falsedades. Fuera de su lenguaje irrespetuoso con la Corte, el doctor Lemaitre afirma que el suscrito como ponente votó por la mañana en la Sala Constitucional, en contra del decreto 1926, declarándolo inexequible, y por la tarde, en la Sala Plena, lo declaró exequible; y lo peor, ‘sin riendas y sin estribos’, etcétera. ¡Así se escribe la historia! Nada de lo afirmado por el historiador Lemaitre es verdadero. Lo único cierto es que en la Sala Constitucional y como ponente que había sido del decreto 927 de mayo 3 de 1990, que autorizó el recuento de la papeleta de Convocatoria de la Asamblea Constitucional y que fue declarado exequible por la Corte, también manifesté mi concepto a favor del decreto 1926 que extendí y defendí en la Sala Plena hasta cuando se produjo la decisión mayoritaria de la corporación, que no aceptó la ponencia de inexequibilidad del distinguido magistrado doctor Jaime Sanín Greiffenstein. Producida esa votación, la Sala Plena me nombró como nuevo ponente de la sentencia de exequibilidad, en compañía de otro distinguido magistrado de la Sala Constitucional, el doctor Hernando Gómez Otálora, quien nos acompañó en la decisión mayoritaria de la Sala Plena. Esa es la pura verdad”.
La rectificación del magistrado Fabio Morón Díaz fue más que suficiente y de contera sirve para que el columnista Alarcón también esté mejor y verazmente informado de esas sentencias que cambiaron la institucionalidad del país.
Darío Morón Díaz
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