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El gobernador de Sucre pagó una deuda con el Estado causada por un acto juzgado corrupto. Dijo que lo hacía para defender “su derecho fundamental de elegir y ser elegido consagrado en la Constitución” (El Espectador, 2014-01-10, pág. 5). Pero el asunto puede resultar peor que el cinismo que evidencia. Podríamos estar frente a un audaz cálculo costo-beneficio corrupto. El gobernador, peor que defender derecho fundamental alguno, estaría defendiendo su derecho a seguir contratando de modo que el siguiente contrato le permita cobrar la coima de algún puente sobre un río inexistente multiplicando los 828 millones por n veces. Gamonal clientelista de vieja data, acaba de probar pagando la deuda fiscal generada por su fraude al tesoro público que, en efecto, ese dinero sí estaba en sus cuentas personales. Pero ello no significa que lo vaya a perder. ¿Ahora qué harán nuestras autoridades? ¿El presidente de la República se abstendrá de destituirlo a pesar de que el pago se constituya en evidente confesión de parte? ¿Destituir a Guerra lesionaría sus cálculos electorales en Sucre perdiendo algunos votos reeleccionistas? ¿Y destituyendo a Guerra, corrupto probado, podría evitar destituir a Petro, corrupto no probado, por Ordóñez? ¿O de todas formas destituiría a Petro porque sus votos reeleccionistas serían pocos? ¿El pospago electoral aparecerá más importante que el prepago clientelista? ¿Quién lo sabe?
Bernardo Congote. Bogotá.
La sorpresa salarial japonesa
En artículo publicado por El Espectador, el primer ministro de Japón, Shinzo Abe, sorprende a los colombianos contando cómo el país pasó de una época de decrecimiento de su economía a una posible época de crecimiento en la economía nacional.
El secreto está en un acuerdo de Gobierno, empresarios y trabajadores para hacer que bajaran los salarios, mientras las industrias y empresas recuperan sus capitales, pues por más de década y media Japón sufrió un bajonazo en su economía y sólo de esta manera pudieron controlar la inflación galopante que afectó al país asiático.
Hoy, que las empresas e industrias se han recuperado, de nuevo se ponen de acuerdo Gobierno, empresarios y sindicatos para subir sustancialmente los salarios de los trabajadores, teniendo la certeza de que esa medida contribuirá al crecimiento de la economía y el bienestar de todos los japoneses.
¿Será posible que en Colombia se haga una cosa similar, guardadas proporciones en cuanto a países se refiere, donde Gobierno, empresarios y sindicatos suban los salarios porque, haciéndolo, toda la Nación va a salir ganando y su economía se fortalecerá en beneficio de todos?
El reto que pone el primer ministro japonés es constructivo, y Colombia lo debe recoger, porque si lo está haciendo Japón, ¿por qué los colombianos no lo podemos hacer?
Luis Castellanos García. Bogotá.