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La muerte de Fernando Gaitán ha sido lamentada por todos los que lo conocieron y lo trataron personalmente y por los que no lo conocimos personalmente, pero sí fuimos admiradores de su obra en el arte de inmortalizar lo cotidiano, frase de Andrés Osorio Guillot que, en la edición de El Espectador del miércoles 30 de enero, me impactó como homenaje al guionista colombiano, que murió a una edad temprana de una enfermedad prevenible por la dieta y también por procedimientos curativos invasivos ampliamente conocidos.
Los derrames y trombosis cerebrales y la obstrucción de las arterias coronarias pueden ser diagnosticados a tiempo. Una de las técnicas más efectivas para diagnosticar a tiempo la existencia de enfermedades coronarias ha sido desde hace años y aún lo sigue siendo, con mayor sofisticación, la angiografía. Prevención y mejoría de la enfermedad cardíaca se obtiene con dieta apropiada, según lo confirman cardiólogos importantes como Caldwell B. Esselstyn Jr. Pero una vez confirmada con la angiografía la enfermedad obstructiva de arterias coronarias, se debe practicar la angioplastia o el bypass, o puente coronario, cuyo descubridor y practicante fue el cirujano argentino René G. Favaloro en la Clínica Cleveland, de Ohio, y que ha salvado innumerables pacientes, entre los que se cuenta Mr. William Clinton.
En estos momentos de tristeza debemos preguntar si en el Sistema de Seguridad Social Integral, Ley 100 de 1993, se incluye el en otras épocas conocido “médico de cabecera”. Ciertamente así lo señaló Pablo Correa en El Espectador, edición del domingo 21 de febrero de 2016, sección Vivir. Por eso, me gustaría saber cómo los pacientes afiliados a las EPS podríamos acceder al médico de cabecera. El exministro Gaviria, en el punto 9 de su decálogo, lo señaló así: “Las capacidades estatales se construyen gradualmente, poco a poco. Entre el ‘comuníquese’ y el ‘cúmplase’ pueden pasar años”. Campañas sociales de salud para abandonar el tabaquismo y otros actos contraindicados a la salud que definitivamente aumentan enfermedades coronarias, la EPOC y otras enfermedades graves y finalmente mortales son necesitadas con urgencia.
Quizá la muerte de Fernando Gaitán, tan lamentada y que fue publicada en la portada de El Espectador del 30 de enero con el titular “Sin punto final” y en la caricatura de Betto “Fernando Gaitán 1960 -2019”, traiga un mensaje así: recuerden, el tabaquismo es y seguirá siendo Betty… la costumbre fea.
Héctor Chamorro Revelo, M.D.
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