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No crean que este artículo lo escribe el dueño de una estación o un economista que aspira a cargo público.
Lo que sucede es que en la mayoría de casos es peor el remedio que la enfermedad. Y esto sí que se evidencia en el caso de quienes somos propietarios de un vehículo. El señalamiento lo hago a propósito de la propuesta del congresista Luis Fernando Velasco, quien lidera un proyecto de iniciativa popular que buscará la recolección de más de 1,5 millones de firmas para que seamos los colombianos quienes definamos el precio de los combustibles.
Solamente hagamos memoria. Empecemos por recordar a un chistoso concejal de Bogotá que presentó un proyecto para desmontar las tarifas de los parqueaderos. Ellos cobraban por hora y pasaron a cobrar por fracción. La iniciativa fue aprobada y pasamos de pagar $2.000 por hora en promedio a $3.500 y hasta $4.000.
Y retrocediendo unos años más, recordemos a otro cuenta chistes, el que dio vida al Pico y Placa. Sí, no se equivoca, el ahora candidato Enrique Peñalosa, quien inició una fuerte ofensiva durante su administración para recuperar el espacio público y contribuir al cuidado ambiental. La restricción era de 7:00 a.m. a 9:00 a.m., y de 5:30 p.m. a 7:30 p.m. Lo que nunca sucedió fue el descuento en el impuesto que se paga al Distrito.
Posteriormente, en febrero de 2009, Samuel Moreno puso su “granito de arena” ampliando la restricción del uso del carro. En ese momento el mismo creador del Pico y Placa, el exalcalde Peñalosa, dijo que la medida ocasionaría la compra de más vehículos o la alteración de placas. Y no estaba para nada equivocado: en 2008 las ventas de automóviles en Colombia fueron del orden de 219.498 mientras en 2009 fueron de 185.129 y en 2010 llegaron a 253.869.
Por esa época un estudio de Econcept, empresa que dirigía el ahora ministro de Hacienda, Juan Carlos Echeverry, determinó que el 53% del total de afectados por la medida de Pico y Placa ampliado pertenecía a los estratos 1, 2 y 3. El mismo Echeverry citaba un estudio que demostraba que el perder el acceso al vehículo por dos días tenía un costo monetario equivalente al 14% del ingreso.
Otro factor que afectó el rodamiento de los dueños de automóviles por las “bien pavimentadas” vías de la ciudad fue la convocatoria hecha por la administración Peñalosa a los empresarios del transporte para crear Transmilenio. Un modelo que entregó a los privados el uso exclusivo de determinadas vías.
Luego llegó la invasión de motos. Recientemente y mediante la resolución 2394 de 2011 se establece que las motos de dos tiempos tendrán Pico y Placa, y se fijó una tabla de salida de circulación de éstas según su modelo. Más se demoró en salir la noticia que en escucharse las cuñas radiales de empresas que las reciben y dan incentivos económicos para que se adquiera una nueva.
René Barón R. Bogotá.