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Sobre ‘el Cauca perdido’ y el metro elevado

¿El Cauca perdido?

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De qué está hecho este departamento para que sea el diario vivir en materia de noticias y no propiamente las mejores, como son las recientes masacres de soldados, policías, indígenas, líderes sociales y la incautación casi a diario de coca, dando la impresión de ser territorio ingobernable.

Condenadas a la violencia parece ser el sino de esas tierras.

Todas las formas de violencia de bandas de distinto pelaje se funden para hacer y deshacer: hay juradas enemistades entre grupos armados, atizadas por carteles de la droga por el cultivo de coca, amapola y narcorrutas. Las hay en la disputa de tierras entre afrodescendientes e indígenas que a su vez invaden predios privados y tienen la Panamericana como escenario para protestas y desmanes.

Los 29.308 km² se convirtieron en una torre de Babel; cada actor habla un lenguaje diferente en materia de lo que quiere y busca, como es el caso de la presencia de la fuerza pública que algunas comunidades indígenas no quieren y otros, líderes sociales y empresarios, reclaman.

Sea como fuere, ya es hora de que el Gobierno no le dé más largas a ese vendaval sin rumbo que en materia de violencia se convirtió ese departamento y haga sentir la presencia del Estado con seguridad, autoridad en territorios indígenas, salud, educación, tierras y retome la soberanía.

Hernán Salazar Hurtado.

El metro elevado

El eterno debate bogotano entre el metro elevado o subterráneo se ha enfocado mucho en el costo y la viabilidad de construcción. Está claro que un sistema elevado sería mucho más económico de construir y también de mantener, porque hacer arreglos al aire libre, con luz solar, sería mucho más fácil y rápido que hacerlos en la oscuridad 20 metros bajo tierra.

Pero poco se ha hablado de la diferencia en la calidad del servicio. Yo crecí en una región de California (Estados Unidos) donde existe un sistema de trenes con algunos tramos elevados y otros subterráneos. Los tramos elevados, donde los pasajeros gozan de luz solar y una vista de la ciudad o el campo, son mucho más agradables que los subterráneos, que son oscuros y deprimentes y dan la sensación de estar en una tumba.

Un metro elevado sería más fácil, rápido, económico de construir. Y también seguramente atraería a más pasajeros por la mayor agradabilidad del viaje.

Michael S. Ceaser. Bogotá.

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