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Sobre la crisis económica
Lo curioso de esta situación es que desnuda realidades con las que convivimos como si no existieran. Las empresas dependen del consumo, el consumo del ingreso y el ingreso del trabajo. Elemental. La mitad de la economía es informal y vive al borde de la ruina y la miseria, evidente. Pero solo ahora que se cae el andamiaje nos damos cuenta; pero no por solidaridad o porque no lo supiéramos, sino porque nos da miedo el “estallido social”.
S. K.
Sobre la crisis económica II
En la mayoría de los casos, tener una empleada que va a nuestra casa a limpiar, cocinar, etc. es un lujo. Es una vergüenza que algunos de quienes nos podemos dar ese lujo (y muchos otros) no paguemos el salario de nuestra empleada ausente por el confinamiento. Ellas necesitan su ingreso, y tienen no solo el derecho sino la obligación de acatar las medidas de confinamiento para beneficio de sus patrones y de sus propias familias. ¡A PAGAR TODOS!
M. Cristina Aschner.
Sobre la crisis económica III
A los primeros que deben mandar a vacaciones no remuneradas es a los congresistas, ¿qué pasa con ellos, que se niegan a sesionar? Ya era hora de que se les hubiera dado una respuesta en consecuencia. ¿Estarán esperando a que se retome la vida social para que las marchas y las protestas les pidan cuentas por esta nueva marrullería? ¿Habrá que hacer mientras tanto una cadena de WhatsApp?
Sergio Henao.
Sobre la crisis económica IV
Creo que en el titular del editorial se refleja el problema que nos comió. Los derechos son por siempre. Respetando derechos es como las sociedades se hacen fuertes. Pero también entendamos, y es otro de los problemas, derechos sin deberes es un absurdo. Todos sacamos el libro de los derechos, mas el libro de los deberes ni lo miramos. ¿Cómo es posible que cuando de responsabilidad social se hable, hagamos oídos sordos? La sociedad que hicimos, con un máximo del 10 % de la población apoderada del 90 % de las riquezas del mundo, y pedimos fortaleza, y hablamos de solidaridad a un 90 % de enclenques. Claro que la solidaridad es parte de la solución, y que esos bellos sentimientos de solidaridad sean invocados cuando el egoísmo ha sido el patrón de vida? ¿Cómo fue posible que la avaricia y el egoísmo sean la religión de muchos?
M. Jiménez.
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