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Sobre dos columnas del domingo

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Tatiana Acevedo

Extraordinaria columna que expone, mediante un ejemplo macro, la situación palestina en Gaza y una situación de salud grave ocurrida durante la política de seguridad democrática del presidente, hoy expresidente procesado judicialmente, Álvaro Uribe, que desplazó la guerra hacia la selva. Mientras se combatía militarmente a la guerrilla, la población civil también sufrió y fue víctima de desplazamiento hacia lo profundo de la selva, donde también se contagió de leishmaniasis, al igual que los guerrilleros y los soldados de la patria. Todos ellos fueron vacunados después de muchas dificultades, pero con un tratamiento de alta toxicidad. Además, en el territorio de La Mojana, los cultivos son fumigados con tóxicos y sin control estatal, y finalmente, los cultivos de coca (planta ancestral pero estigmatizada por el uso narco) también generan enfermedades serias de piel. Todo esto explica que la guerra nunca genera paz, sino más problemas de los ya existentes, y que los políticos, sin medir las consecuencias, la prolongan. El guerrillero, por convicción o reclutamiento forzoso. El soldado raso, por conseguir la libreta militar, y el soldado profesional, por tener una solución al rampante desempleo agravado por el modelo económico neoliberal y el modelo político neoconservador. Y el campesino, porque al volverse el campo una situación que no da para el sostenimiento de la familia debido a los mal negociados TLC, opta por raspar coca y sufre las consecuencias del hongo de la planta cuando es cultivada de manera industrial para abastecer una actividad ilegal. La señora Tatiana Acevedo acierta totalmente en su clara columna de domingo.

William Ospina

Como siempre, una muy buena y extraordinaria columna, aunque en esta última se disienta de algunos calificativos. Aclaro que no soy de ningún ismo, excepto cuando el Partido Liberal era liberal, como lo menciona Ospina, y no un partido ajeno a las necesidades de los colombianos. Hoy está solo al servicio y manejo del expresidente César Gaviria, que en su afán y política de neoliberalismo económico llevó al partido a la antítesis de su condición política y cayó en los peores vicios de la política, como la corrupción y el clientelismo, sin que Gaviria haga nada, ya que pareciera no interesarle, excepto buscarle puesto a sus hijos Simón y María Paz. En lo que sí no estoy de acuerdo es en la calificación sin argumentos de “nombre sancto” de Roy Barreras Montealegre, ya que, a diferencia del doctor William, el doctor Roy es el político que mejor lee la situación política del país y, como tal, su transformación ideológica es totalmente válida, desde la derecha de Vargas Lleras hasta el sector de los menos favorecidos del país. Seguramente tiene y ha cometido errores políticos y hasta administrativos, pero eso no lo descalifica como un hombre que actúa de manera amable y propositiva, componedor de situaciones políticas y administrativas, como lo demostró como el primer presidente del Congreso en este periodo 2022-2026. Fue objeto de una “encerrona y jugadita política rastrera tipo Macías” cuando vieron que estaba creciendo y cualificándose para mayores posiciones a favor del país.

Víctor Emilio García Cardozo

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