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Sobre dos columnas que produjeron emociones

Duitama: donde el dolor pasa

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Leí con interés la columna de Claudia Morales “El dolor es un tipo de enseñanza cruel”, pues hoy es pertinente esa noción de la autora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie, de cómo ante tragedias inconmensurables es mejor saber callar. Pienso entonces en Susan Sontag y su visión del dolor de los demás, pues lo ideal sería no hablar ante algo de lo que uno lo ignora todo. Si olvida lo esencial y no lo comprende, la intención de cuidar usualmente daña más. Igual, llevando conmigo el duelo por la muerte de mi madre hace dos meses, visité recientemente a mi familia en Duitama. Con los ojos del advenedizo, vi en su geografía algo más que ese escape del dolor que embriaga a Colombia por estos días; una promesa distinta de la mayoría de los destinos turísticos del país, que prometen huir de la turbia realidad nacional, como San Andrés o Cartagena. Recordé cómo a pesar de no alcanzar el morbo sanguinario de Viento Seco de Daniel Caicedo, Duitama es nombrada en la novela excelsa de La Violencia Siervo sin tierra, de Eduardo Caballero Calderón, como Cúcuta, Capitanejo y Bogotá.

Pero distinta de la obra de Caballero, descubrí hoy en la cultura de Duitama un modo de afrontar los dolores reales que angustian a todo el que tenga alguna conciencia histórica en Colombia. Distinto de aquel pueblo donde me crié, Duitama hoy tiene de todo, de centros comerciales a una vida nocturna que no riñe con sus iglesias. Además, como destacan los intelectuales Diego Rosselli y Álvaro Agudelo, es una ciudad intermedia enriquecida por pujantes gremios industriales y del transporte.

Igual, como sucede con el famoso pueblito boyacense, Duitama es un pueblo donde caben todos los pueblos de la Colombia andina. Lejos del escape, no encontré ahí el terrible olvido, sino el calor de la memoria, y un hogar verdadero. Por eso, a quien tenga un duelo, le recomiendo a Duitama y las termales de Paipa. Y quizás en medio del dolor, encuentre al amor mismo.

Ricardo Andrés Manrique Granados

Elogio a Uprimny

Magnífico, como siempre, el artículo de Rodrigo Uprimny el pasado domingo, titulado “El banco, el ministro y el presidente”, porque, en efecto, la controversia de la Junta del Banco de la República y el gobierno nacional amerita un debate público. Dado que no son los mismos intereses, ni con mucho, los perseguidos por una y otro.

Emiro Guerrero

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