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Felicitaciones por el Magazín: leí con absoluta atención el del pasado 15 de agosto, que me pareció pertinente y muy interesante.
Me recordó el viejo Magazín, donde escribí algunas veces, que era una revista literaria como había pocas en Colombia. Ojalá ocurra lo mismo con este Magazín al cual le auguro mucho éxito en la medida en que viene a llenar un auténtico hueco en la prensa nacional. Lastima que sólo aparezca en los días festivos.
Fernando Toledo. Bogotá.
Lo de Piedad Córdoba puede ser al revés
Hoy sabemos que desde oficinas dependientes de la Presidencia de la República, como la Secretaría General y el DAS, se utilizaron hasta dineros de la Embajada americana para perjudicar a miembros de las cortes y de la oposición al gobierno, etiquetándolos para el efecto como enemigos del Estado.
Cuando la Procuraduría emprendió su investigación en 2008 no estaba documentado, a nivel judicial, que el DAS había emprendido un programa de contrainteligencia y desinformación contra políticos de oposición y las altas cortes del país.
Hoy también sabemos que en los computadores de Reyes existía una Teodora que figura desde antes de las intermediaciones de la senadora con las Farc, y que vuelve a figurar después. Esta información la conocieron el DAS y Acción Social de la Presidencia.
Piedad Córdoba, el target (blanco o diana en inglés) del DAS, había acordado proporcionarle a la Presidencia información detallada sobre sus desplazamientos, horarios y lugares de estadía, así como resúmenes de lo que se trataba en las reuniones en Venezuela. Asimismo lo hacía el acompañante que el Gobierno le proporcionó para que le sirviera de enlace con las instituciones estatales (embajadas, aduanas, inmigración, seguridad, etc.).
Si esta información llegaba a la Presidencia de la República y de allí dependía el DAS, que había recibido la orden de perseguirla como enemiga del Estado, muy fácilmente se pueden alimentar unos correos firmándolos como Teodora, con la información que se manejaba desde los funcionarios que la recibían y que tenían órdenes de atacarla, para con la Cointelpro asimilarla como colaboradora del enemigo número uno del Estado en ese momento: las Farc.
Carlos Escobar S. La Estrella.
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