Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Sobre el salario de los congresistas (I)
Es un sofisma populista decir que los salarios altos son sinónimo de corrupción. Esa es una manera de ocultar el verdadero problema. A los congresistas se les debe quitar prebendas, pero no disminuir el salario.
Raúl Gutiérrez Zambrano
Sobre el salario de los congresistas (II)
Desde la independencia hay una tendencia a enmascarar los grandes problemas nacionales con majaderías distractoras. Es como limpiar una porcelana mientras el resto de la casa es un basurero. Ahora la obsesión es con los congresistas. No creo que reducirles el salario contribuya a nada. El parlamento es un órgano esencial de la democracia y en todos los países es criticado pero necesario. Lo que tenemos que hacer es respetarlo y hacerlo respetable; que cada parlamentario sea forzado a cumplir las funciones que la democracia le asigna; que entienda que sus prebendas son la contraprestación por ejercer como control del gobierno y guardián de las instituciones.
Este país saldrá adelante si cada ciudadano, sea independiente o funcionario, cumple con honestidad, empeño y buen criterio lo que le corresponda, y si cada ciudadano exige a la sociedad el respeto y el cumplimiento de las normas. Todos debemos tirar de la carreta.
Le agradezco a El Espectador el editorial en que ponen en claro las cosas.
José Joaquín Gori Cabrera
Sobre el salario de los congresistas (III)
He admirado la sindéresis de sus editoriales, ¡pero en este se rajaron! No es populismo; no es por combatir la corrupción; no significa dejar de atraer talentos al país: es que los mal llamados “padres de la patria” ganan un salario desproporcionado, sin contar los pasajes aéreos que les dan todo el tiempo, el pago de gasolina, la entrega de vehículo para cada uno y su flota de séquitos. Los congresistas deben ganar un máximo de 25 salarios mínimos. ¡Es suficiente! No necesitan más. ¿Quién dijo que los congresistas van a ese recinto de la supuesta “democracia” a enriquecerse? Su compromiso es servir a la sociedad. Lamento el desatinado editorial, cuando desde hace un tiempo ha sido ecuánime, equilibrado y objetivo.
Jorge Danilo Guarín Obando
Envíe sus cartas a lector@elespectador.com