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Resulta curioso que en medio de la discusión actual sobre intereses comunes de casas farmacéuticas, asociaciones de pacientes y profesionales de la salud respecto de los medicamentos biotecnológicos, el doctor Isaza, presidente de la federación Médica Colombiana, resulte desviando la atención del debate hacia el tema de recobros del Fosyga.
Lo mas llamativo de las palabras del señor Isaza es la omisión en que incurre en su análisis, puesto que afirma que las EPS tienen precios diferentes de recobros por el mismo medicamento, pero no menciona que las reglas actuales de recobros obligan a las EPS a entregar al Fosyga la factura que pagaron por la compra del medicamento.
Entonces, ¿falta que la federación médica verifique cuáles fueron las clínicas u hospitales que le cobraron a las EPS los precios que éstas recobran y, sobre todo, a qué precio las clínicas les compraron a las casas farmacéuticas y cuál fue el margen que obtuvieron de esta negociación? De hecho, en noviembre del año 2011, el ministro de Protección, el doctor Santa María, aplazó para julio de 2012 la entrada en vigencia de la resolución 1089 de 2011, que exige que para el recobro se anexe copia simple de la factura de venta expedida por el proveedor de la institución prestadora de servicios de salud.
Apostilla: Es una lástima que El Espectador, un periódico tan objetivo y analítico, esté incurriendo en la justicia mediática. En la columna del domingo 12 de febrero, el señor Ramiro Bejarano, a pesar de sus conocimientos jurídicos, se llevó por delante la presunción de inocencia y arremetió contra el médico Javier Agudelo Valencia, tildándolo de uribista, como si esta simple condición fuera un delito objetivo del cual nueve millones son culpables.
Jean Patterson. Bogotá.
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