Publicidad

Sobre tala en el Chocó

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

El tema de las talas de los bosques son como las preguntas existenciales que nos persiguen como los ciclos invernales.

Son hartas, no tienen respuesta que deje contento a todos, pero siempre llaman nuestra atención. ¿Existe vida después de la muerte?, ¿la bondad existe sólo en nuestra mente o es un producto natural? O bien preguntas existenciales-materiales como: ¿será esto un buen negocio?, ¿ayudaré o destruiré mi vida si me separo? Porque con respecto al Chocó y sus selvas, una vez más, queridos colombianos, volvemos a la misma pregunta: ¿Que es lo realmente valioso? ¿La madera, el oro, el coltán, o el bosque como un ecosistema integrado productor de oxígeno, agua y diversidad biológica? Parece que las respuestas son claras. Para unos (creo que los puedo definir bien como “uribistas acérrimos” y conservadores a ultranza), las selvas pueden solamente ser sinónimo de «refugio de guerrilleros», y de «atraso, pobreza y dificultades para hacer carreteras, fincas… y el infaltable ganado vacuno”. Nada de raro que si primero quieren hacer un puerto en la bellísima Ensenada de Utría (como el feo puerto de Buenaventura), pues ahora quieran talar los árboles de Bahía Solano. Pero, en contravía con estos ideales, podría argumentarse: ¿realmente es un buen negocio para el país talar esos árboles milenarios por sólo 200 millones de dólares, y el 10% a los pobladores para que se queden tranquilos? ¿Valdrá la pena hacerle el negocio a los canadienses y chinos por un dinero que no alcanza ni para hacer el 10% del metro de Bogotá? No sé ustedes, queridos lectores, pero me atrevo a decir que, en este mundo globalizado y aclimatándose a las malas por tanto hidrocarburo quemado (que lo diga el rector de la U. Sabana), es más valioso conservar esa selva (para turismo, investigación en ecología, biología, farmacología, patentes médicas, estudios etnográficos, musicales y un largo etcétera) que ganarse unos pocos dólares de unos chinos consumistas. El eterno retorno, ¡que fastidio!, ¿nuevamente  cambiando oro por espejos? 

 Isaac Arbeláez  Cali

Envíe sus cartas a lector@elespectador.com

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido