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Todos nos hemos equivocado, tal vez unos más que otros hemos sido descuidados. Entiendo que en las crónicas se pueda colar algo de picante, producto de la imaginación del cronista, pero hay límites. Me bastó leer el primer párrafo de la columna “El oro y la Luna” publicada el sábado último por el señor Julio César Londoño para frotarme bien los ojos ante los absurdos que leía. Lo primero que me llamó la atención fue que, al referirse a la posibilidad de que se terminara el combustible del Apolo 11 antes de alunizar, dice: “Estos detalles se conocen por primera vez gracias a First Man, el libro que acaba de publicar James R. Hansen”. Nada más falso, de esto habló la primera vez el gran cronista y escritor Norman Mailer, contratado por la revista Life para documentar el viaje a la Luna; está escrito en una de sus obras maestras, Moonfire, publicada en enero de 1970, y de ahí para adelante se ha convertido en una de las anécdotas más repetidas de este épico acontecimiento. Ya con desconfianza googlié “el libro que acaba de publicar James R. Hansen”. Este fue publicado en el 2005, seguro el señor Londoño guardó su columna durante 13 años. “Anduvo detrás de Armstrong casi 40 años rogándole… a lo que solo accedió cuando se vio apurado por problemas económicos”. Solo a un colombiano se le ocurre que alguien le pueda creer que uno de los consentidos mayores de la historia de los EE. UU. se vea apurado por problemas económicos. “La parte de las regalías de libros de Armstrong se destinará a la construcción de un nuevo edificio de ingeniería en su alma máter, la Universidad de Purdue”, según Collect Space. Por último, inicia su escrito el señor Londoño con que la histórica frase: “Este es un paso pequeño para un hombre, pero un gran salto para la humanidad” no la escribió Armstrong. Es que en ese magno proyecto trabajaron miles, miles de personas durante más de una década, de cientos de profesiones, cada uno tenía su responsabilidad, la de Armstrong era comandar la nave, no redactar comunicados de prensa ni similares. Para eso hay profesionales. Otra fabulosa “revelación” del señor Londoño: “Alunizó sin instrumentos”. ¿Acaso quería el señor Londoño que delegara esta responsabilidad en un computador en la época en que las calculadoras de bolsillo tenían seis dígitos y cuatro operaciones? Para su información, en los seis viajes que se han hecho a la Luna el alunizaje ha sido manual. Lo que dice Pedro de Juan, dice más de Pedro que de Juan.
Enrique Uribe Botero, Bogotá.
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