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Otro asunto grave en el presente año, desde el aspecto económico, es que muchos propietarios de bienes inmuebles no tienen los recursos para cancelar el impuesto predial; esta situación ya se vivió y han protestado pacificamente familias que residen en las ciudades de Barranquilla, Bucaramanga, Ibagué y Bogotá. Mientras el Gobierno Nacional, por la situación económica del país, aprobó un reajuste del salario mínimo al 5,9%, con relación al año 2017, quedando en $781.242 mensuales para 2018, se conoce que en las mencionadas ciudades el aumento del impuesto predial quedó demasiado alto y por consiguiente resulta impagable.
Es seguro que proximamente se presentarán más protestas en otras ciudades colombianas debido a que para muchos propietarios de bienes inmuebles el impuesto predial se torna imposible de cancelar. Existen miles de casos en que el gravámen aumentó más del 50 %, comparativamente al año anterior; la única explicación de los funcionarios de las administraciones municipales es que esos bienes inmuebles fueron actualizados en su valor comercial o por efectos del avalúo catastral.El ciudadano común, propietario de una modesta casa o apartamento que ocupa él y no está interesado en vender, pregunta, ¿cómo se está valorizando un bien en Bogotá?
La verdad, lo que sucede en la capital del país es que sus habitantes deben soportar delicados problemas tales como la inseguridad, movilidad y el pésimo estado de las vías.Ahora bien, ¿por qué, para la liquidación del impuesto predial, el Gobierno Nacional y el Congreso no buscan una fórmula menos onerosa para cobrar este gravámen?
Así las cosas, todo parece indicar que al Gobierno Nacional, departamental y en algunos municipios colombianos, a los mandatarios lo que más les interesa es hacer una función alcabalera y no protejen y mucho menos incentivan la propiedad de bienes inmuebles.
Y, finalmente, como se ha asegurado muchas veces, por simple lógica, en ninguna parte de Colombia se puede valorarizar en forma escandalosa lo que está de por sí desvalorizado ante las crecientes y demasiado visibles desigualdades económicas.
Jorge Enrique Giraldo Acevedo. Santa Marta.
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