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¡Qué mal jugador!
“Cría fama y échate a dormir”. Éste refrán describiría ciertas movidas de Santos. Sus amigos le califican como habilidoso jugador de póker. Pero jugadas como la de la última carta a Uribe, dejan muchas dudas.
Esa carta no era propia del estadista que tiene las cartas ganadoras en sus manos. Terminó reducida a un improvisado gesto de malabarismo. Un partido que como el de Uribe ha jugado, no contra Santos, sino contra Colombia, no merecía acto alguno de magnanimidad. Con el agravante de que la forma y fondo de la carta terminaron convirtiendo la virtud en pecado. Y, para colmo de males, reconociendo que la respuesta de Uribe resultó más sensata que la invitación de Santos: “Inútil invitar a un diálogo para notificar lo resuelto”, le respondió.
Papaya servida, papaya comida.
Ahora Uribe, jugando con las peores cartas de la política pues arriesga perder con el Sí y con el No en el posible plebiscito, aprovecha para, otra vez, patear la mesa, tirarle sus cartas al contendor y salir montado en un cuadrúpedo con el aplauso de sus minorías.
Bernardo Congote.
Sobre el procurador
Estoy totalmente de acuerdo con lo expresado en el editorial “Envenenar el pozo” (El Espectador, 11/07/16). El procurador ha actuado de una manera muy baja para descalificar su posible sentencia desfavorable, que bordea una actuación corrupta.
Fiscal en la puerta
Seguramente sin proponérselo, publicaron ustedes el martes pasado una foto del nuevo fiscal general que es toda una alegoría. Néstor Humberto Martínez aparece, radiante, en el umbral de la puerta de la Corte Suprema de Justicia. Todo un símbolo. Nadie es un mejor especialista que él en las puertas giratorias. Mejor dicho: puerta que toca, la convierte en giratoria. A su lado, los Ricaurte, los Munar, los Villarraga y todos los demás, son candorosos aprendices.
Dada la telaraña de intereses que envuelve al doctor Martínez, uno se pregunta si no tendremos en la Fiscalía una segunda versión de Luis Camilo Osorio.
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