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Reino Unido, catástrofe mundial
No vale querer tapar el cielo con la mano, intentando consolarse con algunas miserables ventajas que de momento podrá tener la UE con la salida del Reino Unido. El triunfo del nacionalismo más cerrado y embustero de Johnson no hace sino agravar el de Trump y “la decadencia de Occidente”. Ya lo anunció Spengler, incluso antes de que los nacionalismos de Mussolini, Hitler y Franco, entre otros, aceleraran esa tendencia: el internacionalismo que buscaba de alguna manera evitarlo fue traicionado por Rusia, China y otros países, convertidos también al nacionalismo más cerrado.
Ahora y aquí, para evitar nuevos y peores desastres, hemos de defender los derechos humanos de todos, combatiendo más que nunca a esos nacionalismos totalitarios que, incluso en nuestro propio país, se disfrazan de una u otra manera de patriotismo, mientras que en realidad son solo solidarios con su propia tribu de insolidarios.
Martín Sagrera Capdevila. Madrid.
Conciencia del Congreso
Los señores representantes y senadores definitivamente llegan a esas dignidades en busca del lucro de cualquier manera. Los salarios son tremendamente elevados, tienen tarjetas de crédito y pasajes también por cuenta de los que pagamos impuestos, se aprobaron seguros de salud (medicina prepagada, cuyo costo es muy elevado), viajes al exterior y otras fuentes económicas que no me atrevo a mencionar por evitar que se me venga el mundo encima. ¿Por qué no colaboran para mejorar la economía de los estratos bajos y medios, que son los que pagan impuestos? Rebajándose su salario al 80 % durante dos años, pagándose sus seguros de salud, sujetándose a las EPS, como nos toca a todos, y suprimiendo los celulares. La rebaja del salario debe comprender la pensión para los que la disfrutan. Y reglamentar el ingreso, la permanencia y actividad durante su período. Nada de asistir a dormir, a hablar por teléfono, chatear y leer el periódico. ¡Cómo mejoraría la imagen del Congreso si hiciesen esto!
Hernando Mañosca Charria.
Protesta por abuso
La práctica de las empresas de cortar los servicios a los pocos días de no pago de la factura es un abuso del capitalismo salvaje que estamos aceptando mansamente.
En un país decente, a quien no ha pagado un mes de servicio, en la siguiente factura aparece la deuda con intereses de mora y al segundo o tercer mes sí pueden proceder a cortarlo.
Pero no, para las empresas salvajes el negocio es perjudicar al ciudadano los días que demore en pagar y luego cobrarle $48.000 por la reconexión.
Protesto enérgicamente por esta práctica.
Juan Gregorio Vélez V.
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