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Tres mandatarios

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El ciudadano procurador le pide al presidente que “… cumpla sin dilación la destitución del alcalde” (El Espectador, ene. 14, 2014, p. 2). Se atribuye aquí el procurador otra facultad supraconstitucional sobre el presidente, sin mencionar su indelicadeza. Eso no nos sorprende porque él se cree el mejor colombiano y el único defensor de su propia visión de las instituciones. Por contrapartida, como según Ordóñez el presidente es un ciudadano común y corriente, conviene que el primer mandatario de Colombia, Ordóñez, por supuesto, le advierta al segundo sobre la presteza con que se deben cumplir sus órdenes. Argumenta falazmente Ordóñez que ello se debe a que el “presidente encarna la institucionalidad y le corresponde defenderla”. Pero ignora voluntariamente que el procurador defiende las instituciones pisoteándolas. Contrariando principios fundamentales del derecho, la democracia, que tiene en el voto popular un pilote y es institución magna, ha sido pisoteada por Ordóñez mediante un acto administrativo suyo ajeno al debido proceso. Tenemos en Colombia ahora dos mandatarios en ejercicio, Ordóñez y Santos, y un tercero en la oposición: Uribe. ¡Qué maravilla de país! Ahora veremos de qué manera Santos cumple las órdenes de Ordóñez y qué otro pisotón antidemocrático se le ocurre a Uribe.


Bernardo Congote. Bogotá.


Ay, las cifras

Vivo en San Francisco, Cundinamarca, y aquí no llega El Espectador. Tampoco a La Vega. Entonces, los domingos, que es para mí el día en que me devoro esa publicación, lo encargo a Facatativá con conductores que van de San Francisco a Faca. Me vale $6.000.
Por eso, con todo respeto, les comento que estuvo excelente el artículo internacional sobre “España se remata”. Pero las cifras en pesos no me cuadran. ¿O será que por la edad ya no soy capaz de hacer una multiplicación? Ja ja ja.
9,5 millones de euros a una tasa promedio de $2.650 me daría $25.175’000.000, o sea veinticinco mil ciento setenta y cinco millones de pesos colombianos. No $25 billones. Y el otro caso daría $76.055’000.000, setenta y seis mil cincuenta y cinco millones de pesos, y no $8.000 millones.
Gabriel Nieto.

San Francisco, Cundinamarca.
Envíe sus cartas a lector@elespectador.com.

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