Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Respeto por la justicia
Desde la Carta Política de 1991 y en el marco de los principios fundamentales, Colombia es un Estado social de derecho, cuyo paradigma debe prevalecer en momentos en que los jueces profieren autos o sentencias dentro de su sagrada misión de administrar justicia.
Es paradójico que en decisiones muy particulares de la justicia se ponga en tela de juicio el proceder de los jueces, máxime cuando afecta los intereses y conveniencia de determinadas personas, desconociendo la independencia de los poderes para ejercer libre y autónomamente sus funciones.
La justicia es el pilar de toda democracia y debe ser protegida y rodeada por los ciudadanos de una sociedad ávida de soluciones justas y equitativas que hagan que la nación progrese y se desarrolle bajo premisas éticas y que enaltezcan la patria.
Desde tiempos inmemoriales se sabe que la justicia es la reserva moral de un país que se empeña en vivir en paz y no bajo los estertores de la guerra, porque su esencia se enaltece sobre los elementales principios de derecho que se hallan consignados en las constituciones de los países.
Colombia no puede ser inferior a semejante reto histórico que enfrenta, porque es la hora de acudir a la grandeza y desechar la mezquindad, en aras de construir un país para todos los colombianos, donde impere ante todo la justicia social, que reivindique los derechos fundamentales de todos los conciudadanos.
Los colombianos debemos apartarnos radicalmente de los llamados y conatos de desobediencia a la justicia, sobre todo cuando el país transita en medio de la turbulencia y estigmatización del máximo ente de la justicia colombiana, al que se le deben respetar sus determinaciones jurídicas, a pesar de que no las compartamos. Lo contrario es persistir en ahondar la polarización que se cierne sobre el territorio patrio.
La sociedad colombiana tiene el compromiso y la responsabilidad histórica de superar las diferencias con grandeza, serenidad y sensatez, respaldando a la institucionalidad, muy especialmente a la justicia colombiana, la cual debe ser autónoma e independiente. La justicia, en síntesis, merece respeto y debe ser aplicada para todos y no sólo para los de ruana.
Orlando Morales.
Una precisión
En su artículo del 3 de agosto sobre John Hume, dijeron que fue britanico. Aunque nació y vivió en Irlanda del Norte (una provincia del Reino Unido), él fue orgullosamente irlandés. La comunidad nacionalista en esa provincia, que él representó durante la campaña por los derechos civiles y el proceso de paz, se identifica con Irlanda, no con el Reino Unido. Usualmente son católicos. La comunidad unionista, la mayoría en Irlanda del Norte, se identifica con el Reino Unido. Usualmente son protestantes.
Kieran Duffy. Bogotá.
Envíe sus cartas a lector@elespectador.com